Honduras
La delincuencia les ha impedido ganarse la vida honradamente.
Los motoristas de la ruta 35 del sector Chamelecón pararon todas las unidades de transporte.
Este grupo de trabajadores del rubro del transporte ha tomado tal determinación para evitar ser presa de los pandilleros que les exigen el llamado “impuesto de guerra”.
Aunque desde hace dos días unos 30 transportistas suspendieron este servicio, en la posta policial no existe ninguna denuncia por extorsión.
En las calles únicamente se ven circular los rapiditos y colectivos, mientras los buses de esta ruta permanecen estacionados en diferentes calles del sector.
Temerosos
Los motoristas han optado por quedarse en sus hogares para no convertirse en las nuevas víctimas de estos delincuentes.
“Hemos recibido amenazas a muerte, sentimos temor de que le hagan daño a nuestras familias o que ocurra una tragedia en alguna de las unidades”, relató “Armando”, quien pidió reservar su nombre real.
Relató que a los conductores de los buses grandes no les cobraban el “impuesto de guerra”, pero este año les exigen 200 lempiras diarios por cada unidad.
“Los usuarios deben de saber que no es que queremos dejar abandonada la ruta pero esto también lo hacemos para protegerlos a ellos porque sino pagamos empezarán a asaltar a los pasajeros”, expresó.
Quedan sin empleo
La preocupación es evidente pues con las unidades de transporte paradas los más de 30 motoristas, ayudantes, chequeadores y hasta un grupo de niños que se dedica a lavar los vehículos han quedado sin empleo.
“Si no trabajamos no tendremos dinero para llevar a nuestros hogares pero si nos quedamos en esta ruta nuestras pocas ganancias serán para los delincuentes”, lamentó “Marcos”, otro motorista afectado.
Solo de tarifa para los dueños de los vehículos los conductores pagan 500 lempiras diarios, además de 150 lempiras para el ayudante, 126 por ficha, que es el derecho a ruta y el combustible.
“El resto es lo que nos queda a nosotros, con suerte hacemos los 200 lempiras que nos están pidiendo los mareros”, indicó.
Roger Bardales, jefe del distrito policial 23, informó que han tenido conocimiento de forma verbal, a través de llamadas telefónicas de estos casos, pero que no existe ninguna denuncia formal.
En esta posta policial únicamente se registran dos denuncias por robo a la semana.