Honduras
Por el centro de la capital desfilan cientos de personas cargando una mochila llena de ilusiones.
Karina Vásquez, una capitalina que se desempeña como supervisora de servicios ambulantes en la Alcaldía Municipal, espera mantener el espíritu de superación en su vida.
“A pesar de la crisis y el desempleo, quiero continuar mis estudios para tener una mejor opción en el campo laboral”, comenta.
Y es que, de cara a un nuevo año del que se llevan marcados nueve días en el calendario, los capitalinos mantienen la esperanza de que en los 356 restantes de 2009 se cumplan sus expectativas, metas, sueños y necesidades.
Dentro de una capital mosaica, donde conviven 1.2 millones de habitantes de todos los estratos sociales, los ciudadanos acarician sueños a nivel personal, pero también confían en que las autoridades gubernamentales y edilicias, o quienes tienen aspiraciones políticas, no les llenen de promesas incumplidas.
¿Cuántas ciudadanas se verán reflejadas en las expectativas de Karina Vásquez?
¿O en la canillita Cinthia Lagos, que empeña sus esfuerzos porque no le quiten el puesto de vender periódicos y revistas con el cuál se sustenta ella y su familia?
Más allá del plano personal, a David Colindres, licenciado en informática administrativa, le gustaría que en el presente año bajen los precios de la canasta básica en proporción a la rebaja en los combustibles, y que cesen la violencia y la delincuencia.
“Quiero más responsabilidad y seriedad de las autoridades que nos gobiernan, que utilicen bien los recursos del pueblo y que pongan a prueba su ética profesional”, manifestó.
Rosa Coello, una enfermera profesional que labora en el centro de salud Alonzo Suazo, desea en el presente año más proyectos de salud y educación y bienestar para sus hijos.
Mientras que las autoridades de seguridad, a través del clase uno, Ismael Salgado, esperan ofrecer un mejor servicio a la ciudadanía. En definitiva, los capitalinos desean que el 2009 sea un año de esperanzas.