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“Ahora que estoy sin trabajo no sé cómo voy a sobrevivir”

La unidad de cálculo de prestaciones sigue atendiendo trabajadores despedidos por el aumento al mínimo
09.01.09 - Actualizado: 09.01.09 10:05pm - Nusly Carías : nusly.carias@elheraldo.hn

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Tegucigalpa ,

Honduras

La faena del día demandaba gran esfuerzo. Nueve barriles de mantequilla con capacidad para 240 libras y 15 panas llenas de queso debía empaquetar Marina Núñez para cumplir su agotadora jornada de trabajo en una bodega de lácteos.

Eran las 6:00 de la tarde del 7 de enero cuando terminaba la tarea asignada, momento que fue aprovechado por su patrono para anunciarle que tendría que salir a la calle a buscar otro trabajo.

“Este es el último día que trabajás porque no tengo cómo seguirte pagando, no puedo incrementarles el salario”, fueron las palabras de su jefe, según recordó Núñez.

Con la noticia del despido también se le notificaba a Marina que dejaría de percibir los tres mil lempiras que ganaba cada 30 días.

“Ahora no sé cómo voy a sobrevivir porque vivo en un cuarto de alquiler con dos de mis hijos y yo le compraba hasta la leche a mi nieto”, explicó la afectada.

Según la señora, al momento del despido tenía quince días de no recibir pago alguno, monto que no le fue cancelado, y tampoco sus prestaciones laborales.

La negativa del empleador a cumplir con sus deberes económicos llevó a la señora a visitar las oficinas del ministerio de Trabajo para el cálculo de sus prestaciones.

Al ser atendida por los inspectores, Marina recibió por escrito que deberá percibir 21,533 lempiras como pago de sus prestaciones laborales, tras dos años de maltrato en sus manos.

Las filas de trabajadores despedidos y de algunos que temen recibir el “sobre blanco” en los próximos días son interminables en las afueras de las oficinas del ente estatal.

Revisión

Otro de los casos que refleja los retiros inesperados, luego de que el presidente Manuel Zelaya aprobara el incremento salarial superior al 60 por ciento al salario mínimo, es el de Francisco Barahona.

Y es que a su edad muchos descansan, pero la situación económica de su hogar lo obligaba desde hace seis años a buscar el sustento diario como guardia de seguridad.

Don Pancho, como le llaman sus parientes, al momento de ser contratado contaba con 72 años, y la oferta de trabajo no le exigía como requisito una menor edad, por lo que muy contento aceptó trabajar sin algunos beneficios de ley.

Al pago de aguinaldos, decimocuarto mes de salario y a vacaciones estaba renunciando desde aquel momento, el 30 de marzo de 2002.

“Lo que yo esperaba es que al momento de ser despedido se me reconocieran las prestaciones”, dijo Barahona.

Las esperanzas del anciano se esfumaron antes de celebrar el año nuevo.

Una llamada telefónica que recibió su esposa Olivia Pineda le anunciaba que debía abandonar su centro de trabajo y desde luego que los tres mil lempiras de salario mensual ya no llegarían más a sus manos.

“A mí solo me dijeron que la empresa quebró y que no podrían pagarme con el nuevo aumento salarial”, recordó el celador.

En su despido tampoco se agregó la remuneración por dos meses de salario atrasado y para colmo llegaron hasta pedirle el uniforme que cargaba.

“Siempre trabajé con amor y dedicación y muchas veces dejé hasta el bocado de comida por mantener mi guardia”, recordó.

A su lado, su esposa asintió con la cabeza a cada una de sus intervenciones, pues ambos acudieron a las oficinas del ministerio de trabajo.

Más de tres mil cálculos ha hecho Trabajo

Tegucigalpa MDC
9 de enero 2009
Licenciado Carlos Mauricio Flores

Subdirector

En relación a una noticia publicada en diario El Heraldo el 9 de enero de 2009, en la que titula “Prefiero ganar poco a que me despidan” (pág. 4), aclaramos que la cantidad de personas que han llegado a las oficinas de la Secretaría de Trabajo y a las regionales suma un total de 3,140.

De igual manera, queremos aclararle que no es intención de esta Secretaría de Estado ocultar a las personas que buscan información, por el contrario, procuramos atenderles y brindarles el mejor servicio, es por eso que se colocaron sillas en la parte de abajo de las oficinas con la única intención de que no estuvieran exponiéndose a las fuertes temperaturas que alcanzaron los 28 grados centígrados.

Solicito a usted, en base al derecho a réplica que garantiza la Ley de Emisión del Pensamiento, publicar esta aclaración en la misma página en que apareció la nota este día.

Atentamente,
Karen Guzmán
Directora de Comunicación
Secretaría de Trabajo

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Francisco Barahona y su esposa Olivia Pineda muestran la hoja que recibieron luego del cálculo de sus prestaciones laborales.
Francisco Barahona y su esposa Olivia Pineda muestran la hoja que recibieron luego del cálculo de sus prestaciones laborales.

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