Honduras
Los disparos al aire sumado a la delincuencia han incrementado los casos de niños con heridas de bala.
En lo que va del año en el hospital Materno Infantil se han atendido cuatro niños con heridas de gravedad en la cabeza por causa de balas perdidas y pleitos juveniles.
Uno de los casos es Anthony Romero, de 14 años, quién permanece inconsciente en la sala de observación pediátrica, luego de que desarrollara una lesión cerebral a causa de un disparo.
El adolescente, según el relato de sus familiares, salió de su casa el pasado fin de semana junto a miembros de una barra de un equipo de fútbol capitalino a presenciar un partido en el estadio nacional Tiburcio Carías Andino.
El trágico suceso se registró al culminar el encuentro deportivo, justo cuando el adolescente retornaba a su casa en compañía de un nutrido grupo de jóvenes quienes aseguran que desconocen quién les disparo, lo cierto es que Anthony, tras el sonido de varios disparos, se desplomó y comenzó a sangrar de la cabeza.
Cuidados intensivos
Según Flora Ordóñez, pediatra, en la actualidad el menor se encuentra en estado delicado y se mantiene con sedantes.
“El niño está siendo evaluado ya que aún desconocemos el daño cerebral que sufrió, pues depende de su evolución en las próximas horas”, dijo Ordóñez.
El costo de atención de un pacientes con heridas en la cabeza es superior a los 25 mil lempiras diarios.
El año anterior se atendieron en el hospital Escuela 37 casos de pacientes con lesiones graves en la cabeza.