Honduras
La presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Vilma Morales, resumió su actuación en este poder del Estado en tres palabras: transparencia, honestidad y compromiso de servir al país.
La titular de la CSJ hizo un balance de sus siete años de gestión, el que está a pocas horas de cesar en el cargo en medio de un ambiente de incertidumbre de los que pueda pasar con la elección de los próximos magistrados.
“No quiero pecar de inmodesta, solo decirles que consideramos que con los recursos humanos y materiales siempre hicimos un trabajo con un eje transversal, transparencia, con honestidad, particularmente con un compromiso y una visión clara de Honduras de lo que un Poder Judicial debe de ser, esa fue nuestra mayor tarea y labor”, precisó Morales, quien ofreció declaraciones a la prensa en el marco de inauguraciones de sedes judiciales en la capital, como lo son el Centro de Justicia Civil y la sede principal de la CSJ.
Aparte de lo que revestían dichos actos se sintió un ambiente de despedida y agradecimiento al personal por parte de Morales y los demás magistrados. “Nos sentimos sumamente satisfechos de la labor que hemos hecho”, expresó.
Destacó que entre sus logros está la conformación de las salas y construcción de sedes de la CSJ, reestructuraciones del sistema de justicia, juzgados móviles, emisión de sentencias, procesos de capacitación, reformas a leyes judiciales, unificación de modelos de gestión y transparencia, que en su conjunto contribuyen al fortalecimiento del estado de derecho.
“Todo está hecho para que ellos (nuevos magistrados) continúen esa plataforma de una reforma judicial”, expresó Morales.
“Creemos que nuestra rendición de cuentas estará dada el domingo en el Congreso Nacional de siete años de esfuerzo y trabajo, por parte de 15 jueces que nos comprometimos con Honduras”, dijo.
“Cada día los retos son mayores para quienes vienen a sucedernos, deseamos a la Junta Nominadora, al Congreso Nacional y para quienes nos sucedan el mejor de los éxitos. Vamos a hacer un traspaso digno”, manifestó.
Las denuncias de influencias de políticos y poderosos, según Morales, no se vieron en su gestión.
“Jamás tuve presiones, más que de mis principios cristianos y la ley, me sometí permanentemente a la Constitución de la República, a convenciones, tratados y leyes secundarias de mi país en cada acto de mi vida y eso lo seguiré haciendo”, manifestó.
A un lado la basura
Morales prefirió no verter declaraciones sobre el proceso de selección de magistrados de la CSJ y si pueden o no ser reelectos directamente por el Congreso Nacional.
Sin embargo, dedicó frases a quienes se encargan de ensuciar la imagen de los que administran la justicia en el país. Igualmente a los que se dedicaron a interponer denuncias en su contra ante la Junta Nominadora para descalificarla.
“Voces disonantes van a haber, en cualquier parte del mundo y en eso está la democracia, en que alguien pueda discrepar”, dijo.
“Sin embargo, pienso que en el ser humano existen conductas un tanto impropias, vivimos en opiniones contradictorias, en un constante divisionismo, como hondureños vivimos constantemente polarizados, ni en el deporte hemos logrado repetir una gesta heroica de ir a un mundial de fútbol, igualmente pasa en la gestión pública”, lamentó.
Igualmente, considera que generalmente en Honduras no se reconocen los méritos de los seres humanos.
“El día a día es la diatriba, es la ofensa, es la basura, yo no camino con la basura, hace mucho tiempo que deseché de mi corazón la basura, amo a Dios y amo a los seres humanos.
La historia que hemos dejado Dios la va a juzgar, quedamos como una reserva moral del país, levantamos la bandera de la honestidad y la transparencia”, subrayó.
A su juicio, la permanencia de jueces y magistrados garantizan la impartición de una justicia independiente. “Hay que luchar desde adentro y afuera por la permanencia de nuestros jueces y personal auxiliar que queda capacitado”, indicó.