Honduras
Un pandillero acusado del asesinato de cuatro mujeres, entre ellas una niña, se convirtió en la primera víctima del presente año en la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, al ser estrangulado por sus mismos compañeros de mara.
Autoridades del reclusorio confirmaron que el fallecido es José Ismael Mendoza Pérez, de 33 años e integrante de la Mara 18 también conocido como “El charro”, “Edwin Alexander Flores” y “Johnatán Eduardo Martínez Pérez”.
El deceso se reportó ayer a las 2:00 de la tarde en el módulo de “Escorpión”.
Los policías asignados a la seguridad del recinto fueron informados por los mismos reclusos de que en el portón de acceso se encontraba el cadáver de un compañero.
Al verificar lo ocurrido se procedió a llamar al perito forense, al fiscal de turno y al equipo de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) para realizar el reconocimiento legal.
La policía no logró conocer los pormenores del crimen.
Peligroso asesino
De acuerdo con el historial que manejan en el principal centro penitenciario del país, Martínez Pérez ingresó a esa prisión el 20 de septiembre del año pasado por el delito de asesinato en perjuicio de Daysi Yolanda Amador, Irma Cristina Núñez, Samanta Sarina Núñez y Brenda Ponce (menor).
También estaba acusado de portación ilegal de armas comerciales y de guerra, así como asociación ilícita.
Enfrentaba un proceso en el Juzgado de Letras Penal de La Ceiba, Atlántida, por ese delito perpetrado el 2 de septiembre del año pasado.
El director interino de la PN, inspector César Castellanos, recordó que Martínez Pérez es el mismo que se escapó de las celdas de la policía preventiva junto a otro compinche y que 48 horas después fueron recapturados.
Obstáculos a la prensa
Una vez más, la labor de la prensa fue obstaculizada por el titular de la Dirección General de Servicios Especiales Preventivos (DGSEP), comisionado Allan Nájera, quien de manera prepotente les ordenó a los policías no dejar ingresar a los periodistas a cumplir con su labor de informar sobre lo que acontece en el reclusorio.
Afirmó que no se puede permitir el ingreso a la que él considera una cárcel de “máxima seguridad”, pero que maleantes del crimen organizado, como secuestradores y asaltantes de alta peligrosidad, se escapan por el portón principal con la complicidad de los encargados de la guardia.