Honduras
En un saco de mezcal, Jacinta Gutiérrez, una humilde anciana de 78 años, guarda sus pocas pertenencias para luego abordar el bus que la llevará de regreso a su querido pueblo Santiago de Puringla, La Paz.
Aunque vino a la capital con poco dinero y cuatro mudadas para pasar los días, su corazón va más cargado que un cofre lleno de oro y piedras preciosas.
Y es que el regocijo de haber venido a celebrar un aniversario más del hallazgo de la Inmaculada Concepción Santa María de Suyapa, para ella vale más que cualquier tesoro.
Igual que Jacinta, cientos de peregrinos empezaron ayer a partir a sus casas con el alma llena de satisfacción y con su fe más fortalecida que nunca.
Muchos que vinieron por primera aseguran que es una experiencia que jamás olvidarán y que es el comienzo de visitas consecutivas que darán a la Virgencita de Suyapa.
A flor de piel se puede ver la devoción y el respeto que los feligreses tienen por la patrona de Honduras.
Esto se comprueba al observar su sencilla forma de vestir y hablar, en que por pagar un favor de la Virgen María han dejado sus hogares a la mano de Dios y no les importa dormir a la intemperie.
No hay tan solo uno que pueda negar que en su interior van llenos de alegría y muchos han pedido otros favores con la certeza de que les serán otorgados.
Igual que este año, cientos vendrán el próximo a pagar por lo que suplicaron en esta ocasión, a pagar sus romerías. De nuevo volverán a encender una vela como una forma de cancelar una promesa a la madre de Cristo.
“Volveré el otro año para pagarle el favor”
En un viaje sin mucho preparativo, María Natividad González y sus hijos y nietos salieron por la tarde del lunes desde La Esperanza, Intibucá, para estar presentes en la alborada.
Aunque es primera vez que esta familia asiste a la celebración, María asegura que el viaje valió la pena.
Exclusivamente, ella le pidió a la Morenita que cuidara a sus dos hijos y que los apartará del vicio del alcoholismo. “Sé que ella me responderá y vendré a pagarle el favor”.
“Salimos de excursión desde Yoro para visitar a la Virgen”
Después de varios días, más de 60 peregrinos oriundos de Morazán, Yoro, regresan con sus corazones llenos de fe, y a la vez con el dinero recolectado del pasaje, que será invertido para una buena obra.
Domitila Ramírez, una humilde campesina perteneciente a la comunidad católica de Los Prietos, asegura que participar en la celebración es una experiencia inolvidable.
“Nosotros siempre hacemos este tipo de excursiones para darle oportunidad a la gente de visitar a la patrona de Honduras y vamos muy contentos”.
“Estoy muy alegre por venir a ver a la Virgencita”
Son cientos de peregrinos los que visitan cada año a la Morenita y muchos no quisieran regresar a sus aldeas.
“Quisiera quedarme, cuando estoy aquí me siento muy feliz, pero hay que regresar a la casa”, con un rostro que refleja emociones encontradas, así se expresó Caridad Rodríguez, una devota procedente de Intibucá.
Y es que igual que ella toda su familia siente el mismo deseo, ya que llevan cinco años consecutivos de estar presentes en esta celebración.