Honduras
La vulnerabilidad a la que se exponen los capitalinos que residen en 128 zonas de riesgo ha generado una crisis habitacional.
Para hacerle frente a esta situación en meses anteriores y a raíz de la depresión tropical número 16 que azotó la capital, las autoridades empezaron a plantear la posibilidad de habilitar Ciudad Mateo, pero la decisión corresponde al gobierno central.
El tema de inmediato despertó a las organizaciones ambientalistas que se oponen a que estas casas sean habitadas.
De las 2,300 casas que comprende el proyecto, que desde hace 13 años está en abandono, solo 690 pueden ser habitadas.
Al respecto, autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados, (SANAA), se pronunciaron ayer en contra de la propuesta. A criterio de esta entidad, existe un análisis de aspectos técnicos que revelan que Ciudad Mateo no debe ser habitada.
“Queremos aclarar que la calidad del agua que suministra el SANAA de la represa de Los Laureles está garantizada.
Y así como está en estos momentos Ciudad Mateo no se puede habitar porque sin medidas de mitigación sería prácticamente dañar el embalse”, enfatizó Francisco Zepeda, jefe de Operaciones.
Insistió que para echar a andar lo que sería una solución al problema habitacional hay que implementar un sistema de saneamiento completo, tratamiento de las aguas residuales, eliminación a través de colectores de las aguas lluvias y la infraestructura para el agua potable entre otros, lo que sería sumamente oneroso.
Otro aspecto a considerar es el de los desechos sólidos, “nuestro pueblo no tiene una cultura para manejar eficientemente los problemas de basura y sobre este tema hay que recurrir a la ley que impide el desarrollo de asentamientos humanos”, explicó el funcionario.