Honduras
Mario Moncada está tranquilo y dice: “Cuando Miguel iba saliendo me insultó”.
Miguel Castillo no se desespera, cosa rara porque según el acta que mostrará Moncada, el jugador no para de insultar.
“No quiero decir nada del señor Mario Moncada”, comenta Miguel y no quiere adentrar en el tema.
El árbitro, por el contrario, habla del tema sin ningún tapujo: “Yo no tengo nada en contra de Miguel, quizá él lo vea así, pero por eso constaté con el cuarto árbitro del encuentro (Evaristo Soriano) para que me repitiera lo que había dicho y fueron insultos hacia mí”.
Castillo, quien acaba de finalizar los trabajos regenerativos, no para de pensar en lo que le sucedió en Santa Bárbara y en el castigo que se le viene, no solo por parte de la Comisión de Disciplina, sino por parte de su propio equipo.
“No sé qué me dirá el profesor porque hasta hoy -ayer- no hemos hablado y temo por un fuerte castigo porque sé que he defraudado al equipo, tal y como me lo dijeron ellos”.
Miguel se refiere a las palabras de reclamo que le infringieron sus compañeros de Motagua: “Me dijeron que era increíble que sabiendo todo lo que ha pasado entre Moncada y yo, no me supiera controlar. La verdad es que estoy arrepentido y les he pedido perdón porque los he defraudado”.
Podría venir un castigo
En Motagua se pintaban una enorme sonrisa. El empate ante Real Juventud no suena tan mal, pero la expulsión de Miguel Castillo (ojo, es la quinta vez que Mario Moncada lo pinta de rojo) no tanto.
Los jugadores están molestos. Los directivos también. El cuerpo técnico guarda silencio y espera hablar con él a solas.
“Me siento muy mal, le doy vueltas al asunto y no veo por dónde puede estar la solución. No quiero decir que soy perseguido y mucho menos hablar del señor Moncada, pero esto no le había pasado a ningún jugador, es increíble”.
Miguel tan solo cumplirá el automático, pero la directiva y cuerpo técnico no piensan lo mismo.