Honduras
La canasta básica de los pobres del país cada día pierde nutrientes.
Un estudio realizado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), a finales del año 2008, revela que el aumento de precios de los productos podría generar la reducción del consumo de alimentos en un 8 por ciento, a nivel de las familias pobres del país.
Entre los grupos cuya alimentación se reduciría más están los productores agropecuarios y los productores de granos básicos para subsistencia.
Su consumo podría reducirse entre el 10 y 12 por ciento.
Por medio del estudio se logró identificar también que de 28 países de América Latina y el Caribe, Honduras se encuentra en el cuarto lugar de países con inseguridad alimentaria.
El análisis muestra que, aunque una parte de la población pobre pueda compensar la cantidad, comprando alimentos de menor costo, hay una reducción en la calidad de la alimentación.
La medida de adquirir productos alternativos podría generar un mayor riesgo nutricional, en especial en el caso de los niños menores de 5 años y mujeres embarazadas o madres en período de lactancia.
Las condiciones actuales de estas familias generan desde ya la alerta del riesgo de que entren a la escala de pobreza extrema y la subalimentación.
La pobreza extrema se define como la condición de las personas cuyos ingresos son insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria.
A nivel nacional se estima que más de un millón de hondureños se encuentran en la escala de vulnerabilidad alimentaria.
Por medio del estudio se logró comparar que entre septiembre de 2006 y febrero de 2008, un período de 18 meses, el costo nominal de la canasta básica alimentaria en Honduras aumentó en 12.8 por ciento.
Sin embargo, los aumentos del salario mínimo no están alcanzando los incrementos que se da en los alimentos, pese a que se han dado casi anuales.
En la actualidad el costo de la canasta básica es de 6,249 lempiras y el salario mínimo es de 5,500 lempiras para la zona urbana y 4,055 lempiras para la zona rural.
Esto significa que para la adquisición de alimentos, en la zona urbana hay un déficit de 749.90 lempiras y para la zona urbana es de 2,194 lempiras.
Si se consideran además los gastos de vivienda, educación, salud y vestuario, ese déficit puede ser tres o cuatro veces superior.
El estudio también muestra que la mayor parte de familias compran más del 90 por ciento de los alimentos que consumen. Los frijoles y los cereales representan el 47 por ciento de la canasta básica de los hondureños.
De acuerdo al informe, entre los meses de marzo y septiembre la vulnerabilidad alimentaria de las familias tiende a ser severa debido a la escasa contratación de mano de obra, ya que se suspenden las cosechas de varios productos a través de los cuales se genera empleo.
En el país, el 60 por ciento de los hogares son pobres y el 35.9 por ciento de ellos se encuentran en la categoría de extrema pobreza.
En el medio rural estas cifras incrementan de forma considerable ya que el 66.4 por ciento de los hogares son pobres y el 53.4 por ciento viven en pobreza extrema.
La mayor parte de los colonos que residen en la zona sur, la zona fronteriza con Guatemala y de la costa norte son los considerados en la línea de extrema pobreza.
Mercado
En Honduras, entre los hogares rurales pobres, la compra es la fuente de entre el 25 y el 88 por ciento de sus alimentos.