Costa Rica
Con la ausencia de los presidentes de Honduras y Nicaragua, los dignatarios de América Central sostuvieron un importante e histórico encuentro con el vicepresidente estadounidense Joe Biden.
Los gobernantes pidieron apoyo a Estados Unidos para capitalizar los bancos regionales debido a la crisis económica y una ampliación de las medidas temporales en favor de los migrantes. Biden, quien insistió en que desde que el presidente Barack Obama llegó al poder Estados Unidos escucha a los demás países, pidió tiempo y paciencia a los gobernantes centroamericanos, destacando que el nuevo gobierno apenas tiene poco más de 60 días y que muchas medidas tomarán tiempo.
El vicepresidente propuso crear “una nueva relación” con América Latina, “porque los problemas son similares”, pero indicó que Washington cambiará su política hacia Cuba solo cuando vea un “firme compromiso” de la isla con la democracia y los derechos humanos.
“El mundo está cambiando para todos”, dijo Biden, destacando que todos los países están sufriendo el impacto de la crisis económica.
Los mandatarios del istmo pidieron a Biden apoyo para recapitalizar los bancos multilaterales del continente, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Con más capital, el BID y el BCIE podrían conceder más créditos a las naciones centroamericanas, en momentos en que enfrentan una caída de sus ingresos tributarios, exportaciones y remesas familiares.
Los presidentes no dieron cifras, pero explicaron que el BCIE pretende aumentar su capital de 2,000 a 5,000 millones de dólares.
Migrantes
También le solicitaron a Biden institucionalizar un mecanismo de diálogo mutuo, como el que tiene América Central con la Unión Europea, aumentar los recursos para el Plan Mérida de combate al narcotráfico y una ampliación y renovación de los permisos temporales que favorecen a más de 300,000 migrantes centroamericanos en Estados Unidos.
Biden y los mandatarios (o sus delegados) de los siete países del istmo tuvieron una reunión a puertas cerradas de dos horas en la Casa Presidencial de San José, que marcó el primer contacto del gobierno de Obama con América Central.
La cita de San José estaba formalmente destinada a consultas sobre la próxima Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, a la que acudirá Obama a mediados de abril, pero la crisis económica y la cooperación fueron los platos fuertes de la reunión.
Al cónclave organizado por el mandatario costarricense, Óscar Arias, acudieron los siete países del istmo, incluido Belice, pero los presidentes de Nicaragua y Honduras no asistieron, aunque enviaron delegados.
Arias, de manera unilateral, le pidió a Biden que Washington restablezca la prohibición de venta de armas sofisticadas a América Latina, levantada en los años 90 y que permitió que Chile comprara avanzados aviones de combate F-16.
El mandatario costarricense y premio Nobel de la Paz justificó esta solicitud afirmando que se ha desatado una nueva “carrera armamentista” en la región, en particular en Sudamérica.
Esta cita marcó también el estreno en la arena internacional del presidente electo salvadoreño, el izquierdista Mauricio Funes, quien anhela tener una buena relación con Washington y no de enfrentamiento como el mandatario venezolano Hugo Chávez.
Biden llegó acompañado de su esposa, Jill.
Al término de la sesión a puertas cerradas, los asistentes al encuentro se tomaron una foto oficial en el jardín de la casa de gobierno, ofrecieron una rueda de prensa y luego tuvieron un almuerzo privado, después del cual Biden y los otros mandatarios partieron hacia el aeropuerto para volver a sus países.
Además de Biden, Arias y Funes, en el cónclave participaron los presidentes Antonio Saca (El Salvador), Alvaro Colom (Guatemala) y Martín Torrijos (Panamá), y el primer ministro Dean Barrow (Belice).
Por Nicaragua acudió el vicecanciller Manuel Coronel y por Honduras el “vicepresidente” Arístides Mejía.
Chávez no meterá un dedo en política de El Salvador
El presidente electo salvadoreño, Mauricio Funes, declaró ayer en Costa Rica que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, no meterá “un dedo” en la política interna de El Salvador durante su gestión, aunque destacó que desea mantener buenas relaciones con él.
Primer izquierdista elegido presidente de El Salvador hace dos semanas, Funes debutó en la arena internacional al participar junto al mandatario saliente Antonio Saca en una cita de América Central con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden.
Funes declaró a los periodistas que, aunque desea mantener las mejores relaciones con Chávez, no permitirá que “Venezuela meta ni tan solo un dedo en la política doméstica de El Salvador”.
Dijo que quiere tener buenos lazos con Venezuela, así como con Bolivia y Nicaragua -con gobiernos aliados de Chávez-, pero también con Brasil, Argentina y Chile, que tienen gobiernos de izquierda moderados.