El camino más fácil en la vida es obviamente el menos costoso, aquel que nos hace quedarnos sentados viendo cómo todo pasa alrededor nuestro, mientras nos rascamos alguna parte de nuestro cuerpo. Vegetantes ven la vida pasar sintiéndose impotentes de alcanzar los logros que han alcanzado los demás y se llenan tanto de odio hacia ellos mismos que terminan reflejándolo en las demás personas, sacando veneno por la lengua, destruyendo todo aquello que en algún momento quiere crecer, pero... ¿qué ganan con eso? En la vida nos encontraremos con miles de estas personitas que no pierden oportunidad alguna para criticar, mancillar o destruir cualquier aspiración de alguien más, pero esto solo les envenena el corazón y los vuelve más ciegos al amor y a las cosas buenas que tiene la vida.
Si usted es una de las personas que se ha visto afectada por alguien que parece empeñado en verlo fracasar, que desea ver por el suelo sus proyectos, que espera ver el momento de verlo arrodillado para burlarse no se preocupe, no lo tome personal es simplemente un acto de lástima por él mismo, es un grito al cielo, una muestra de dolor en la cual refleja su incapacidad de celebrar un logro personal entonces opta por alegrarse de los fracasos de los demás porque los acercan a su charco de tristeza en el cual nada día a día. Y si usted es una de las personas que se dedican a envenenar con la lengua, pregúntese... ¿vale la pena tanto esfuerzo invertido en destruir? ¿No es mejor usar esa energía para arreglar un poco su vida propia? Decida en qué bando quiere estar, en los que construyen o destruyen.
