Honduras
Entre las chicas veraneantes y las estrellas no hay diferencia. Ambas son bellas.
La hermosura femenina se confunde con la naturaleza misma y se muestra este verano en playas, balnearios y centros turísticos del país.
Con sus cuerpos esculturales, casi de diosas, finamente adornados con trajes de baño al último grito de la moda, las chicas hondureñas se han convertido en todas unas musas en este desértico verano de 2009.
En medio del mar, dentro de una piscina, calentando sol, o simplemente caminando por las cálidas y espesas arenas, las féminas han sido el colirio para los ojos masculinos.
Sus escasas prendas de vestir no han dejado mucho que se diga a la imaginación, pero sí han permitido un vistazo gratis a sus más fieles admiradores: los hombres. Muchas han logrado su objetivo.
Otras en cambio han conseguido por fin el bronceado perfecto que siempre habían deseado en su delicada piel. Sin dejar a un lado su encanto, sin duda son la atracción del verano.