Honduras
Esto fue el final de todo. Para bien o para mal ya se escribió.
Olimpia ganó ayer 1-0 con gol de Johny Calderón, esa anotación que casi elimina al Azul... mientras el Albo aseguró en primera fila su entradas a la cuadrangular semifinal.
Bye bye Motagua, lo bueno es que el Cuate está en el Nido y que tiene planes a largo plazo.
Muy mezquinos
No sé si me equivoco pero al Azul lo vi muy ordenado. De hecho, sin temor a ser mal agradecido, me parece que este Motagua es el más aplicado de los últimos tres años.
Juan de Dios Castillo, llegó desde México y de las propias entrañas del mismo León para darle un toque diferente al equipo más irregular del año.
Pero si se habla del Albo propiamente dicho, en la zona del ataque se mostró el presente y futuro del club (Wilmer Velásquez y Roger Rojas), quienes llevaron peligro a la meta de un Gato bien equilibrado en el fondo.
Primero fue el Rojitas el que le mandó una calentadita a los guantes nuevos del arquero del Ciclón, mientras que su maestro, el Matador, cuando le quedó una la mandó de souvenir a sol norte, donde la pelota no fue bien recibida por la hinchada de Los Revolucionarios.
Y hasta allí lo que se puede acotar de una primera parte simple, sin fútbol, más que un enorme lirón de ideas técnicas.
Dato extra
Al minuto 22, Hendry Thomas tuvo que salir lesionado tras una dura falta propinada por Milton Reyes, lo que provocó la salida al contención y luego fue trasladado a una clínica de asistencia privada.
Comunmente los partidos arrancan al minuto 0, pero el fútbol bonito, el que gusta a la grada, comenzó al 46. Fue entonces que Olimpia se movió con destreza y pasos de felino estudiado, mientras que el Motagua hizo un derroche de fútbol ofensivo, que fue desaprovechado.
Y como si se tratará del último partido del mundo, el fútbol renació en las entrañas del Gigante del barrio Morazán.
Descarado
Si la mano de Maradona en el Mundial del 86 fue evidente, la de Johny Palacios ayer por la noche fue incuestionable, irrebatible, indiscutible... solo el central Mario Moncada no vio el claro penal que pudo haber cambiado la historia, pero eso no vale más que para las memorias del olvido.
Dos minutos después se vino la acción más clara del Azul. Filtro de Portillo para Rubén Rivera, quien se sacó las marcas y quedó frontal a Donis Escober, quien le manoteó la pelota en el disparo cruzado (de punta) y raleó el tiro que a la postre fue rescatado en la línea por el de San Ignacio.
Adiós Motagua...
Error garrafal de Milton Reyes. La zona baja del Azul le dio una enorme libertad de paso a Johny Calderón, se llevó al Gato y mandó la pelota al fondo, para el delirio en la grada y para la inminente eliminación del Azul. Hasta la próxima.