¿Cómo serÃa vivir en una capital hondureña donde el agua no haga falta, la basura esté en su lugar y el tráfico vehicular no sea caótico? Una ciudad donde se disfrute de suficientes espacios verdes y se camine si temor por calles iluminadas y seguras. Que sus habitantes se enorgullezcan de un casco histórico bien preservado, y edificaciones modernas integralmente planeadas.
¿Es esto una fantasÃa o una realidad alcanzable? A criterio de estudiosos del urbanismo, esto es una posibilidad real y no tan lejana para los más de 1.2 millones de habitantes de Tegucigalpa, población que se duplicará antes del 2030 debido a la fuerte inmigración interna.
En la tarea de dar respuesta a corto y mediano plazo a estos requerimientos legÃtimos de los capitalinos, cuya urbe cuenta con 430 años de historia, diferentes sectores de la sociedad: empresa privada, gobierno local, gremios de profesionales y cooperación internacional se han unido para desarrollar un plan urbanÃstico en el que todos participen, dirigidos por los más calificados, por los más honestos y responsables.
Para conocer nuevos criterios sobre el rumbo que debe tomar el desarrollo de la capital se tuvo el privilegio de escuchar los consejos y reflexiones del reconocido arquitecto y profesor norteamericano Lewis T. May, quien es vicepresidente de la firma internacional de consultores Page Southerland Page de Houston.
Su visita obedeció a la invitación de las autoridades académicas del Centro de Diseño, Arquitectura y Construcción (Cedac), universidad privada que organizó su conferencia magistral titulada "Exportando el proceso creativo, vida y obra de Lewis T. May", realizada en el auditorio del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), la noche del pasado 21 de abril.
Con la claridad de ideas que caracteriza a los arquitectos, Lewis explicó que contribuir a mejorar nuestras ciudades es una labor de todos los ciudadanos, pero requiere de voluntad, visión y compromiso. "No basta con diseñar edificios, es necesario diseñar espacios. La arquitectura se trata de personas, de participar en sus vidas, su cultura", apuntó.
Lewis vuela por el mundo dejando sus aportes arquitectónicos tanto en ciudades del medio oriente, como de Europa, Asia y América. Su trabajo va desde el desarrollo inicial de los conceptos del plan maestro hasta la dirección final del proyecto. Actualmente, además de consultor radicado en Houston, es profesor en diferentes universidades del mundo y gracias a su experiencia global se permite recomendar soluciones sencillas y prácticas para ordenar una ciudad como Tegucigalpa, que como afirmó, "no se originó en el desorden, la falta de planificación es reciente y nos acostumbró al caos, pero Tegucigalpa no es producto de un accidente, como no lo fue ParÃs, ni Barcelona".
Priorizar poyectos para enfrentar crisis. Con la autoridad que le dan sus más de 30 años de experiencia diseñando proyectos urbanÃsticos por el mundo, Lewis indicó que ahora a los tegucigalpenses les toca identificar qué es lo significativo en la ciudad, convivir con el pasado histórico y edificar el futuro.
La clave es tener un objetivo común, saber a dónde se quiere llegar, contar con la voluntad polÃtica, asumir decisiones serias y estar convencidos de que la solución al desorden en que hoy está Tegucigalpa saldrá de su gente, no del gobierno, agregó.
Lewis vaticinó que los habitantes de Tegucigalpa están muy cerca de enfrentar una crisis por falta de planificación en el tema del agua, desarrollo habitacional, contaminación ambiental y por la ejecución de proyectos grandes y pequeños sin definir prioridades. Frente a este panorama sombrÃo, Lewis tras su corta estadÃa en la capital, pudo constatar que el principal problema es que hay una profunda desconfianza entre los actores de cambio. "Y esto, sà puede provocar una situación muy seria", sentenció. Para enfrentar esta realidad, Lewis recomendó al sector privado tomar la iniciativa para evitar un futuro de calamidad. Los capitalinos deben asumir los desafÃos con actitud positiva y responsabilidad cÃvica, con el deseo de ser exitosos.
Otro consejo dado por este visionario y apasionado del diseño es que debe existir un balance entre lo actual y lo histórico, se tiene que privilegiar lo bueno y a la vez crear cosas nuevas. "Se puede construir sobre la imagen histórica y preservar la cultura que tenemos, no es necesario destruirla para hacer nuevas obras", subrayó. No se borra la historia para edificar edificios de menor calidad, se elimina lo que realmente ya no es funcional y que puede ser un peligro.
"El futuro de Tegucigalpa está en su gente. Esta ciudad merece el esfuerzo de todos", insistió el profesor de generaciones al referirse a todos los sectores que integran la sociedad capitalina. Agregó que es vital tomar en cuenta a las nuevas generaciones en estos procesos de cambio.
