Honduras
"Nunca se había visto este cementerio tan concurrido como el día de hoy. Por eso es que nosotros estamos completamente de luto", dijo Roberto Velásquez, uno de los vecinos de los siete albañiles masacrados la madrugada de ayer.
"Yo los miré crecer. Eran pobres, pero honorables", insistió con voz conmovida en el terraje de los ejecutados en el valle de Lean.
Los siete obreros eran habitantes de la aldea de Santa Ana, jurisdicción del municipio de San Francisco, en el departamento de Atlántida, norte de Honduras. "Se trasladaron a trabajar al valle de Lean y ahí perdieron la vida, por lo cual esta comunidad está repudiando este hecho y les pedimos a las autoridades que esto no quede impune", dijo el vecino que en representación de todos los pobladores exigió justicia.
"Siete personas de esta comunidad perdieron la vida y son siete personas que se ganaban el pan de cada día con el sudor de su frente", dijo don Roberto a la emisora radio América. Asimismo, los habitantes pidieron al ministro de Seguridad Rodas Gamero que dé a conocer el nombre del dueño del lugar donde laboraban.
"Nosotros no sabemos absolutamente nada, lo que sí sabemos que las siete personas trabajaban en el valle de Lean, pero el nombre del dueño aquí nadie lo conoce, y nadie sabe el nombre de esa persona".
Velásquez negó que los albañiles anduvieran en malos pasos. "Yo tengo años de vivir aquí en Santa Ana. Yo los miré crecer, incluso uno es vecino mío. Eran pobres, pero honorables".
Siguen investigando
El comisionado Iván Mejía, consultado por El Heraldo.hn en torno a la masacre, dijo que no hay nuevos elementos en el caso y que están investigando. Los rumores y las preguntas son varias.
Hasta el momento ni las autoridades saben quién es el dueño de la propiedad donde trabajaban estos obreros que fueron asesinados al estilo del crimen organizado.