Honduras
Si al pueblo que es soberano, le ponen las cosas claras, tendría argumentos sólidos para decidir.
Sin embargo, la propuesta de la cuarta urna que impulsa el Poder Ejecutivo, para dar un zarpazo a la actual Constitución de la República, no especifica los fines que persigue. Para muchos la iniciativa busca derogar los artículos pétreos para fines continuistas de Manuel Zelaya y cambiar la forma de gobierno.
Sobre el particular la Iglesia Católica dejó sentada su posición, en defensa de la actual carta magna, respeto al poder soberano del pueblo y de demanda al gobierno en aclarar qué es lo que persigue con la cuarta urna.
"Existe una campaña orquestada para reformar la Constitución de 1982 acusándola de ser la responsable de la situación de pobreza en que se debate la mayoría de la población. Pero no se especifica cuáles son los cambios puntuales que se quiere introducir, salvo algunas figuras legales de índole política que existen en otros países y cuya contribución al bien común no se explícita", cita parte del editorial del semanario Fides, órgano oficial de divulgación de la Iglesia Católica.
"Es preciso que exista meridiana claridad en los objetivos y propuestas para que el pueblo soberano decida con una conciencia ilustrada y no por intensas manipulaciones de campañas publicitarias", precisa la Iglesia.
Enseguida, el editorial recordó al pueblo y al gobierno uno de los mensajes del Hijo de Dios. "El pueblo para decidir debe tener en mente las palabras del Señor Jesús: "Conoceréis la Verdad... y la Verdad os hará Libres", subraya el editorial.
Constitución integral
La redacción de la Constitución hondureña de 1982 significó el retorno al ejercicio democrático en la nación.
"Su texto final fue el fruto de una discusión serena y participativa, en el cual se trató de dar cauce a las inquietudes más apremiantes de la ciudadanía de aquel tiempo, expone el editorial.
La actual Constitución puso fin a un turbulento período de golpes de estado militar y abrió el camino a la democracia. "Dicha Constitución contenía en sí todos los elementos que pudieran permitir a los sucesivos regímenes realizar una gestión administrativa eficiente", añade.
"Pero lo más importante del contenido de la Constitución de 1982 es el reconocimiento de la persona humana como fin supremo de la sociedad y el Estado: y por ello, en su contenido se consagran declaraciones, derechos y garantías en donde quedan bien delineados los rasgos de lo que significa el bienestar de la ciudadanía", puntualiza.
Sin voluntad
A pesar de contar con una Constitución integral, el actual gobierno no dedica esfuerzos en cumplirla.
En el aspecto político de la Constitución especifica que "la soberanía corresponde al pueblo del cual emanan los Poderes del Estado que se ejercen por representación", en donde queda consagrada la participación popular y la forma de ejercerla. "Elemento que debe regir las decisiones acerca del sistema democrático que la carta magna establece", aclara. En consecuencia, la Iglesia considera que una de las causas por el lento desarrollo de la nación y de los bajos niveles de bienestar de su población es por culpa de los gobiernos que ignoran los planes de gobierno de su antecesor. "Por encima de los principios éticos consagrados en la Constitución de 1982, ninguno de los gobiernos que hemos tenido ha realizado esfuerzos serios y decididos por el combate a la corrupción. Lo cual en definitiva ha significado en enorme drenaje de fondos sustraídos al Estado para atender las necesidades de los más pobres", recalca la Iglesia Católica. Sin embargo, para el actual gobierno, la actual Constitución es la culpable de la pobreza.