Estados Unidos
El presidente estadounidense, Barack Obama, reafirmó ayer su determinación de cerrar la cárcel de Guantánamo pese a la creciente controversia, tildando a la prisión de “desastre”, y condenando las tácticas antiterroristas basadas en el miedo de su predecesor George W. Bush.
En un discurso destinado a retomar el control sobre el debate en torno a las políticas de seguridad nacional, Obama también reafirmó la posibilidad de tener en prisiones de “alta seguridad” en Estados Unidos a los detenidos de Guantánamo, pese a la inquietud que genera esa posibilidad.
Ataque a Bush
Obama defendió el cierre en un año del centro de detención en la isla de Cuba, alegando que Guantánamo dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo, infringió los valores cimentales del país y se convirtió en una herramienta de reclutamiento para Al Qaida.
“El costo de mantener (Guantánamo) abierto excede las complicaciones vinculadas a su cierre”, dijo Obama.
“Estamos limpiando algo que sencillamente es un desastre, un experimento equivocado que dejó tras su paso una cantidad de desafíos legales”, precisó.
Obama también atacó los duros métodos antiterroristas del gobierno de Bush luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001 y prometió a los estadounidenses decirles la verdad.
“También creo que demasiado a menudo nuestro gobierno tomó decisiones basadas en el miedo antes que proyectando”, dijo Obama, quien condenó los métodos de interrogación practicados por la CIA, considerados como tortura.
El gobierno estadounidense anunció que traería a uno de los principales sospechosos de Al Qaida detenido en Guantánamo para ser juzgado en Nueva York.