Honduras
María Ramírez Vásquez jamás imaginó que de la noche a la mañana quedaría literalmente “en la calle”.
La tormenta registrada la tarde de ayer, que azotó con fuerza la comunidad de Villa Vieja, en el kilómetro tres, salida a Danlí, arrasó por completo con su patrimonio: la vivienda donde habitaba junto a su familia.
Sentada en una silla, que es una de las pocas pertenencias que logró rescatar, la humilde mujer ve con tristeza y desconsuelo lo que quedó de lo que antes fue su casa.
El techo desplomado, las paredes destruidas y varios de los enceres domésticos confundidos en el lodo, son el frío panorama que sus ojos lagrimeantes observan.
“Me he quedado de repente en la calle, la casa donde hace nueve años vivía con mi familia la he perdido, ya no tengo nada”, se lamentó llena de desesperación.
Negligencia y tragedia
Al igual que Ramírez Vásquez, 22 personas, entre estas 10 menores, quedaron desde la noche del 25 de mayo durmiendo en la calle, luego de que las lluvias inundarán otras cinco viviendas de la misma zona.
Según el reporte del Cuerpo de Bomberos, cuatro de ellas son ahora inhabitables y las otras están parcialmente destruidas.
“Ha sido terrible lo que nos ha pasado hemos perdido todo, pasamos la noche durmiendo en la calle, logramos sacar algunas de nuestras pertenencias como pudimos, pero lo más importante es salvar la vida”, declaró Glenda Ferrera, otra de las afectadas.
Y es que a criterio de las personas ahora damnificadas, esta tragedia que se ha convertido en una de las peores pesadillas pudo haberse evitado de haberse actuado a tiempo.
En las inmediaciones de estas viviendas pasa una quebrada. Meses atrás se había formado un dique producto de la obstrucción de las alcantarillas que se encuentran atascadas de basura y tierra.
Según versiones de los afectados, dos personas compraron unos terrenos en la parte alta, hicieron un muro con llantas viejas y tiraron varias volquetadas de tierra a la quebrada lo que vino a obstruir las alcantarillas y crear el dique.
“Reconocemos que la quebrada no ha tenido la culpa, sino la imprudencia de dos vecinos que compraron unos terrenos en la parte de arriba y aterraron la quebrada completamente”, manifestó Ferrera.
Frente al problema, los afectados solicitan a las autoridades competentes que obligue a los responsables pagar por los daños causados.
Hasta ayer, las seis familias que se encuentran desamparadas sin la protección de un techo seguro, no sabían adónde ir.
Algunas de las pertenencias rescatadas las trasladaron donde vecinos, porque no cuentan con un albergue.
“Nos hemos quedado en la calle. Tengo cuatro hijos, un bebé que es asmático y no se dónde ir, por eso suplicó que se nos ayude”, demandó Ana María Sánchez.
Hasta la tarde de ayer, algunas viviendas afectadas continuaban inundadas de sedimento.
Un día después
En otros sectores de la capital que igualmente resultaron afectados, se trabajaba arduamente en la limpieza de viviendas inundadas, entre estas la San Miguel, Reinel Fúnez y residencial Honduras.
En la Kennedy, los cuerpos de socorro trabajaban en la limpieza de calles y cunetas.
Los bomberos recomiendan a la población mantenerse en alerta ante más lluvias y mantenerse a salvo en albergues como escuela e iglesias.
Asimismo solicitan de inmediato a la Alcaldía Municipal el dragado de ríos y quebradas que representan una amenaza para los capitalinos.
* Informe oficial: Seis viviendas inundadas, de éstas cuatro han quedado inhabitables y las otras dos parcialmente destruidas.
Cuatro viviendas inundadas en colonia Villa Nueva.
Caída de un árbol en barrio Pueblo Nuevo.
4 Cortos circuitos en el Sector de El Centro. Recuperación de un cuerpo arrastrado por las lluvias.
Diez millones asignados a emergencias
El gobierno asegura que el sistema de contingencias se mantiene vigilante de las situaciones que se puedan presentar en la época lluviosa.
La ministra de la Secretaría de Cooperación Técnica (Setco), Karen Zelaya, informó ayer que en la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) hay disponibles 10 millones de lempiras para poder prevenir accidentes en este invierno.
“En el verano estuvimos atendiendo algunos lugares por problemas de sequía y hay todavía algunos recursos disponibles que han venido a través del fondo de Petrocaribe para apoyar las acciones de contingencias”, dijo Zelaya.
De registrarse alguna contingencia, el sistema de alerta se activa para gestionar de inmediato, más recursos ante la comunidad internacional, comentó.
Detectan más zonas de riesgo en la capital
Las zonas de alto riesgo se incrementaron después de la depresión tropical número 16.
Las autoridades de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) actualizaron el mapa geológico y se detectó que solo en el Distrito Central hay 17 sitios más que son de alto riesgo.
“Esto nos indica que las áreas rurales también se han convertido en riesgo para ser habitadas”, manifestó Juan José Reyes, técnico del Sistema de Alerta Temprana.
A raíz de la llegada de la temporada lluviosa a nivel nacional, y en especial en la capital, Copeco trabaja de forma mancomunada con los Comités de Emergencias Locales (Codeles) y Municipal (Codem).
El objetivo es prevenir pérdida de vidas humanas ya que se estima que alrededor de 300 mil personas viven en zonas de alta vulnerabilidad en la capital, a quienes se les debe prestar la mayor atención.
Sistema de alerta sucumbe ante lluvias
Las recientes lluvias que azotan la capital han causado daños en las herramientas de medición instaladas por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) en la zona de El Bambú, El Reparto y El Berrinche.
El edil capitalino Ricardo Álvarez informó que algunos de los piezómetros y otros instrumentos que registran los movimientos de la tierra en estas zonas de alto riesgo fueron arrastrados por la fuerza del agua.
“Gracias al sistema de alerta temprana ubicado en El Bambú, el año pasado pudimos salvar muchas vidas humanas, por eso necesitamos que estén en buen estado y se coloquen además los 17 sistemas de alerta temprana más en la ciudad”, comentó.
Álvarez dijo que está a la espera de la donación de los 900 mil dólares por el gobierno japonés.