Honduras
La hipótesis preliminar que maneja la Policía es que se trata de un ajuste de cuentas con sello del crimen organizado.
Cinco hombres fueron asesinados a balazos el mediodía de ayer en la colonia La Sosa, al oriente de la capital, por criminales disfrazados de policías que les dispararon a matar.
El sangriento ataque se registró al filo de las 12:30 del mediodía en el sector Elvir, conocido también como “El Cabro”. Según la Policía, la masacre está relacionada con la muerte de un presunto narcotraficante y el decomiso de 23 kilos de cocaína el viernes anterior.
Empleados del Ministerio Público y la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) reconocieron los cadáveres de Mario René Alvarado Castellanos, de 29 años, Darwin David Borjas Velásquez, de 21, José Reynaldo Zelaya Zerón (15), Laslo Javier García Guzmán y Roland Eduardo Valladares, de 28 años.
Los cinco murieron al instante de múltiples heridas de bala localizadas en diferentes partes del cuerpo tras ser atacados por supuestos sicarios del crimen organizado en el interior la casa de Alvarado Castellanos.
Los asesinos le perdonaron la vida a una mujer y a dos niños, uno de tres y otro de once años, porque les suplicaron que no les dispararan, según reveló una fuente policial.
Nutrida balacera
Una nutrida balacera, no como las que se registran a diario en la zona, irrumpió la tranquilidad de los moradores.
Por lo menos cinco hombres vestidos con camisetas de la DNIC que se conducían en una camioneta marca Mitsubishi Nativa, color negro, sin placas, penetraron de manera violenta a la vivienda en donde se encontraban las víctimas y sin mediar palabra les dispararon con armas automáticas, según revelaron algunos testigos.
Primero entraron a la habitación donde estaba Alvarado Castellanos, quien quedó paralítico en otro ataque que sufrió anteriormente en el mismo sector.
Sin darle tiempo de reaccionar los malhechores le dispararon varias veces matándolo en el acto.
Otros tres cadáveres quedaron en la sala y otro en la cocina de la vivienda, en donde fueron reconocidos por las autoridades competentes y trasladados a la morgue de Medicina Forense.
Tras ejecutar la masacre los falsos policías se dieron a la fuga, dejando en la escena una cantidad considerable de casquillos de armas de distintos calibres como fusiles AK 47 y pistola nueve milímetros, entre otras.
La compañera de hogar de Alvarado Castellanos y sus dos hijos se salvaron milagrosamente, porque les suplicaron a los asesinos que por favor no los mataran.
Al momento de reconocer el cadáver de Alvarado Castellanos, la Policía descubrió que en sus partes íntimas ocultaba una bolsita con 26 piedras de crack, según confirmó el inspector German Rivera, portavoz de la Jefatura Metropolitana 1.
El levantamiento de los cuerpos se prolongó hasta las 5:00 de la tarde debido al trabajo de campo que realizaron los equipos de Homicidios de la DNIC y la cantidad de balazos que presentaba cada víctima.
Móvil del crimen
Equipos de la DNIC y de la Unidad de Análisis de la Policía Preventiva iniciaron las pesquisas de rigor en la escena del crimen con el fin de establecer los móviles y poder identificar a los autores materiales e intelectuales.
El oficial Rivera confió que de manera preliminar lo que se puede manejar es que se trató de un ajuste de cuentas, por la forma cómo los cinco hombres fueron atacados y la cantidad de disparos que presentan los cadáveres.
“Hasta el momento lo que se puede manejar es que se trata, supuestamente, de un ajuste de cuentas por la forma en que fueron ultimados”, expresó Rivera.
En torno a la vestimenta que, de acuerdo a los testigos, utilizaban los victimarios, el oficial dijo que según lo investigado por los agentes y las declaraciones de los vecinos, no se maneja que andaban con uniformes policiales.
Otra fuente policial confió que podría tratarse de un crimen ligado al tráfico de drogas, ya que algunos de los fallecidos eran reconocidos en la zona por su participación en una serie de delitos, aunque la Policía no dio a conocer si tenían antecedentes penales.
Hace varios meses, en un operativo realizado por la Policía en noviembre del 2007, fue capturado el peligroso delincuente Edwin Ernesto Hernández, conocido en el bajo mundo como “El Chele Cabra”, supuestamente, ligado a la misma organización de Alvarado Castellanos y sospechoso de participar en el crimen del edecán del presidente de la República, Alejandro Motiño.
El sector Elvir es considerado por la Policía como “zona caliente” en donde cada semana se reportan crímenes, tráfico de drogas, tiroteos y la delincuencia mantiene en zozobra a los habitantes.
“Ya no es nuevo que llamen a la posta diciendo que hay balaceras en este lugar”, dijo un agente policial.
* Cronología:
12:30 PM Cinco hombres armados entran a la casa en el sector Elvir y disparan contra cinco jóvenes.
1:30 PM Agentes de la Policía y empleados del Ministerio Público se presentan a reconocer los cadáveres.
5:00 PM Las autoridades concluyen el levantamiento de los cadáveres y los trasladan a la morgue capitalina.
* Las víctimas:
• Mario René Alvarado
• Roland Eduardo Valladares
• José Reynaldo Zelaya
• Darwin David Borjas
• Laslo Javier García Guzmán