Honduras
Simulando la cuarta urna, unos 500 taxistas de la capital depositaron la mayor exigencia que hacen al presidente Manuel Zelaya: seguridad.
Y es que, cansados de la ola delictiva que los mantiene sometidos, los taxistas hicieron de las afueras de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) su punto para realizar el paro de labores anunciado la noche del miércoles.
En su protesta, que duró alrededor de siete horas, los ruleteros manifestaron su inconformidad de que el actual gobierno se mantenga enfrascado en su propuesta de una consulta popular y cierre los ojos a la realidad de violencia que azota al país.
“No soportamos más la inseguridad, exigimos una respuesta de inmediato”, fue el grito de batalla que predominó en las afueras de Soptravi.
Las acciones
Desde las 7:00 de la mañana, los taxistas comenzaron a enfilar sus vehículos a lo largo de la calle de acceso a esta entidad pública en señal de protesta.
La marcha pacífica, previamente anunciada desde el martes anterior y que no se ejecutó sino hasta ayer, se enardeció un poco debido a la impotencia que sienten los trabajadores del rubro ante tanta indiferencia gubernamental.
Por unas horas, la inconformidad y la valentía tomaron el control de los taxistas, dejando a un lado el temor a represalias por parte de los delincuentes comunes y mareros que los habían amedrentado si realizaban el paro.
Los motoristas tapizaron con pancartas las paredes de las instalaciones de Soptravi, igual que sus unidades, en las que plasmaron su descontento con el gobierno central y hasta con las autoridades de la Dirección General de Transporte (DGT).
Repudio
Los conductores de taxis repudiaron la cuarta urna del presidente Zelaya y en su lugar promocionaron su propia urna que les permitió opinar sobre la fría actuación de la DGT ante la ola de violencia que persigue al rubro.
La interrogante era: ¿Cree usted que Pastor Canales debe continuar al frente de la DGT? La mayoría de las respuestas fueron negativas.
El repudio contra el titular de esa dependencia del Estado fue evidente.
“Nos hemos dado cuenta de muchas irregularidades por parte del señor Canales. Él ha otorgado números de taxis que ya pertenecen a otros compañeros y eso no es leal de su parte”, señaló Edilberto Robles, presidente de la Asociación de Taxis de Honduras.
No obstante, en medio de sus acciones en contra de la consulta al pueblo, los taxistas no desviaron el tema central de su protesta y denunciaron fuertemente la inseguridad a la que están expuestos a diario.
La indignación de que los mareros y delincuentes comunes les quitan el pan de cada día se escuchó de nuevo.
Según denuncian, son 150 lempiras semanales lo que cada conductor debe entregar en concepto de “impuesto de guerra”.
“Queremos el cese de tanta muerte de taxistas, no queremos seguir siendo los esclavos de la delincuencia”, señalaban en medio de consignas.
El gremio exigió que a las autoridades de la DGT no les tiemble la mano y procedan judicialmente contra los estafadores.
“Pedimos que los números de taxis sean asignados a las personas que han sido estafadas. Canales ya tiene conocimiento de las ventas y alquileres de números y no hace nada”, expresó Robles.
De no ser atendidas sus denuncias, los taxistas amenazaron con continuar con el paro del servicio y tomar medidas de presión más fuertes.
Indiferencia y condena
La desidia por parte de las autoridades de Seguridad y del gobierno central continúa descaradamente. La Policía Nacional solo por un día cumplió con la promesa de redoblar elementos en todos los puntos de taxis de la capital.
Las muertes recientes de tres taxistas, al parecer, no han tenido eco en las autoridades de Seguridad.
Los dirigentes de este rubro de transporte público continúan cargando la cruz del “impuesto de guerra” a vista y paciencia de la Policía.
La protesta también se llevó acabo en San Pedro Sula y La Ceiba.
* Medidas: Los dirigentes de taxis anunciaron que, de no recibir una respuesta, continuarían con un paro de servicio de forma indefinida.