Las iras, los miedos, elevados hasta el paroxismo por megaloman铆as y egocentrismos amenazados, que se han destapado en abundancia en contra y a favor de la cuarta urna, parecen no tener fin ni en cantidad ni en intensidad.
Al empecinamiento del gobierno de Manuel Zelaya de colocar en las elecciones de noviembre pr贸ximo una cuarta urna para que el pueblo hondure帽o decida si quiere o no una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constituci贸n, en contra de lo establecido en la actual Carta Magna, ha desatado una confrontaci贸n pol铆tica sin precedentes que sigue in crescendo y amenaza alcanzar niveles de peligro para la estabilidad y el proceso democr谩tico del pa铆s.
A las acciones de la Procuradur铆a General, del Ministerio P煤blico, de los juzgados, del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, al igual que de sectores empresariales y pol铆ticos tradicionales, en contra de la pretensi贸n del Poder Ejecutivo de realizar, contra viento y marea una consulta popular sobre la cuarta urna el pr贸ximo 28 de junio; a las denuncias del presidente del Congreso Nacional de supuestas amenazas de muerte e intentos de chantaje por parte del Poder Ejecutivo, se une una potestad nunca antes utilizada en anteriores lucha de poderes: la que tiene el Poder Legislativo de aprobar o improbar la conducta de los dem谩s 贸rganos del Estado.
鈥淓l Congreso Nacional integrado por diputados que representan al pueblo, de conformidad con el art铆culo 202 de la Constituci贸n y en ejercicio de la atribuci贸n 20 del art铆culo 205 del referido texto legal, siendo que la conducta del Poder Ejecutivo en el cumplimiento de su obligaci贸n de remitir el proyecto del presupuesto nacional, as铆 como la p煤blica desobediencia de un mandato judicial que complementa con la arbitraria orden de las Fuerzas Armadas de apoyar al Instituto Nacional de Estad铆stica en una ilegal encuesta, es notoriamente una negativa pr谩ctica de su administraci贸n, imprueba la conducta del Poder Ejecutivo y lo previene para su rectificaci贸n inmediata鈥, establece la resoluci贸n aprobada el mi茅rcoles con la oposici贸n de los diputados de UD y uno del Pinu.
Independientemente de los grandes intereses que se juegan en el mantenimiento o el cambio en la forma de conducir los destinos del pa铆s, lo que no deben olvidar las partes en pugna es el compromiso patri贸tico, moral y pol铆tico de no llevar esta confrontaci贸n hasta la ruptura del sistema democr谩tico, de la gobernabilidad y la relativa tranquilidad social.