Los 80 años de Ana Frank

Todos los diarios de Ana Frank expuestos en Amsterdam a partir de noviembre
ElHeraldo.hn

Honduras

13.06.2009 - Siempre - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Había soñado con ser escritora de adulta, y contra su voluntad se convirtió siendo aún adolescente. Con sus apuntes desde el escondite en el que se refugió su familia en Amsterdam, Ana Frank, que el viernes 12 de junio habría cumplido 80 años, creó el diario más famoso del mundo.

Los pensamientos de esta joven judía sacudieron al mundo. Cuando la libreta a cuadros roja y blanca se publicó, ella ya estaba muerta.

Murió a los 15 años de forma dolorosa, por tifus, en marzo de 1945 en el campo de concentración de Bergen-Belsen, pocas semanas antes de que fuera liberado por los Aliados. Ahora sus diarios serán expuestos de manera permanente a partir del 1 de noviembre en el museo que lleva su nombre en Amsterdam.

"Los diarios de Ana Frank y sus ensayos regresarán a la casa donde fueron escritos", declaró el ministro Ronald Plasterk, durante una conferencia de prensa en el museo Ana Frank.

Los documentos fueron prestados a la Casa Ana Frank por el Instituto Holandés de Documentación sobre la Guerra (NIOD), conforme a un acuerdo firmado la semana pasada.

Habían sido legados por Otto Frank, el padre de Ana, tras su muerte en 1980.

Una sala del museo será especialmente acondicionada para recibir los tres diarios íntimos de Ana Frank, así como su "Libro de bellas frases", su "Libro de historias" y otros documentos que redactó en hojas sueltas.

Hasta ahora, el museo solo expone el primero de los tres diarios íntimos de Ana Frank, que le habían sido regalados en su decimotercero cumpleaños, el 12 de junio de 1942.

SU VIDA. Ana, nacida en 1929 como Annelies Marie Frank en Fráncfort, abandonó Alemania con sus padres tras la toma de poder de los nazis con solo cinco años.

Su padre, Otto Frank, erigió un nuevo negocio en Amsterdam, pero tras la ocupación alemana de Holanda en mayo de 1940, la vida de la familia de cuatro miembros se volvió muy peligrosa.

En julio de 1942 tuvieron que pasar a la clandestinidad, y se ocultaron en la "Achterhuis" (la casa de atrás) de su propia tienda de especias. Poco antes, Ana había recibido un diario como regalo por su cumpleaños número 13.

"Espero que seas un gran apoyo para mí", escribe en su segunda aportación, dos días después de su cumpleaños.

En el libro, que ha vendido 75 millones de ejemplares en más de 60 idiomas, Ana Frank relata la difícil supervivencia de su familia en el escondite de la calle Prinsengracht 263.

Viven allí ocho personas, con una familia amiga, en un espacio reducido, hasta que el 4 de agosto de 1944 son descubiertos por la policía. Hasta el día de hoy se desconoce quién los denunció a la Gestapo.

FIGURA SIMBÓLICA. En 1947, el padre de Ana, Otto Frank, el único que sobrevivió al Holocausto, publicó el diario, escrito en holandés.

Y desde entonces Ana Frank es una figura simbólica de todas las víctimas del nazismo. Sus escritos son uno de los testimonios más importantes del genocidio de los judíos, pese a que en el diario no se incluye el horror y la destrucción de los campos de concentración.

La historia probablemente tuvo tanta repercusión en la propia Alemania porque se trata de un destino individual. "En el relato de una niña inocente se podía proyectar toda la compasión y arrepentimiento", afirma Anne Lehwald, del centro Ana Frank de Fráncfort. "Entonces la gente se sentía aliviada".

A ello se sumó que en la primera edición de 1950 se borraron o cambiaron los pasajes en los que los alemanes no salen bien parados.

Las ediciones más modernas incluyen datos de lo que vivió Ana Frank en Auschwitz y otros campos, cuando ya no podía escribir su diario.

Para los jóvenes el destino de la vivaz Ana es una buena forma de acercarse a la cada vez más lejana época del nacionalsocialismo.

Por ejemplo, Ana no podía subir al tranvía por ser judía, así que tenía que volver caminando y sudando a casa, tal como cuenta. "A los jóvenes eso les hace comprender las leyes raciales de Núremberg", afirma Lehwald.

Ana tampoco ahorra comentarios a su amiga ficticia "Kitty", a quien dedica el diario, sobre sus conflictos con su madre y su hermana Margot.

Los problemas de convivencia se ven aliviados porque Ana se enamora del hijo de la otra familia. Algo con lo que cualquiera puede identificarse, por lo que no extraña que la historia haya sido filmada por Hollywood. Hay además una película de dibujos animados japonesa y un musical.

LOS DEMÁS ESCONDIDOS. Otto Frank permaneció en Auschwitz con otros prisioneros enfermos y sobrevivió. En 1953, se casó con Elfride ‘Fritzi’ Markovits-Geiringer. Fritzi, superviviente también de Auschwitz, había perdido a su marido y a un hijo en este mismo campo.

Otto Frank dedicó toda su vida a divulgar el mensaje de su hija y de su diario, así como a defenderlo de todas las acusaciones de que era falso. Murió a causa de un cáncer de pulmón en Suiza el 19 de agosto de 1980. Su viuda, Fritzi, continuó con la labor de Otto hasta que murió en octubre de 1998.

Edith Frank-Holländer, la madre de Ana y Margot, permaneció en Auschwitz después de que sus hijas y Auguste Van Pels fueran deportadas a Bergen-Belsen. Fue entonces cuando su salud comenzó a resentirse. Diversos testigos aseguran que el hecho de verse separada de su familia la sumió en una total desesperación.

Dichos testigos también dijeron que Edith estaba siempre buscando a sus hijas y que parecía no entender que se habían ido, a pesar de que les había visto subir al tren que las sacó de Auschwitz. Asimismo, afirmaron que guardaba la poca comida que podía conseguir debajo del colchón para dársela a Ana y a Margot. Edith decía que sus hijas necesitaban más la comida que ella y, por ello, se negaba a comer. Murió de hambre el 6 de enero de 1945.

Hermann van Pels, el único de los ocho escondidos que fue enviado a la cámara de gas, murió en Auschwitz. Según testigos presenciales, esto no ocurrió el mismo día de su llegada allí.

Sol de Liema, prisionero de Auschwitz que conoció tanto a Otto Frank como a van Pels, dijo que después de dos o tres días el campo, Hermann van Pels se dio mentalmente por vencido, el principio del fin de cualquier prisionero en un campo de concentración.

Al poco tiempo, tras una selección, fue enviado a la cámara de gas. Esto ocurrió unas tres semanas después de su llegada a Auschwitz. Su hijo, Peter, y Otto Frank presenciaron esta selección.

Auguste van Pels: la fecha y el lugar de su muerte son desconocidas, pero diversos testigos aseguran que estuvo un tiempo con las hermanas Frank en Bergen-Belsen. Sin embargo, también aseguran que Auguste no estaba allí cuando las dos jóvenes fallecieron.

Por lo tanto, es muy probable que fuera deportada antes de marzo de 1945 a Buchenwald y, después, a Theresienstadt. Se cree que murió de camino a Theresienstadt o poco después de su llegada allí.

Peter van Pels, (8 de noviembre de 1926 - 5 de mayo de 1945), murió en Mauthausen. Otto Frank le protegió mientras permanecieron juntos en Auschwitz, ya que los dos estaban en el mismo grupo de trabajo.

Tiempo después, Otto declaró que pidió a Peter que se escondiera y se quedara con él en Auschwitz. Sin embargo, Peter decidió que tendría más posibilidades de sobrevivir si se unía a dicha marcha. Murió a los 18 años, tres días antes de que las tropas aliadas liberaran Mauthausen.

Fritz Pfeffer murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de Neuengamme. En los registros del campo aparece que murió de "enterocolitis", que, entre otras cosas, provocaba disentería. Muchos prisioneros morían a causa de esto.

EL REFUGIO ES UN MUSEO. El antiguo escondite, convertido en museo, es visitado en Amsterdam por medio millón de personas al año. El centro de Fráncfort, otro en Berlín y la Fundación Ana Frank de la capital holandesa se esfuerzan por crear una "cultura de la memoria".

Con ayuda de exhibiciones se abordan a través del personaje temas actuales como el racismo, el antisemitismo, los prejuicios y las luchas civiles.

La gente tiene la posibilidad de ingresar y ver todas las pertenencias de la familia, que se conservan intactas.

Además, en una sala audiovisual, se pueden ver filmaciones testimoniales de sobrevivientes del Holocausto.

La propia Ana no creía en la importancia de su diario. En junio de 1942 escribió que en el futuro "nadie, ni yo ni nadie, se interesará por los problemas del corazón de una escolar de 13 años".

Sin embargo, más adelante deja entrever que le gustaría ver sus vivencias publicadas. "Imagínate que interesante sería que yo publicara una novela sobre la casa de atrás", escribe a Kitty en 1944.

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Miep Gies, la mujer que salvó el diario de Ana Frank, compiló la anotaciones en un libro que fue publicado en 1947.
Miep Gies, la mujer que salvó el diario de Ana Frank, compiló la anotaciones en un libro que fue publicado en 1947.

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