Honduras
Después de sus últimas actitudes, el presidente Manuel Zelaya “ha cambiado su imagen de un personaje doctoral, seguro y autosuficiente a un presidente arrinconado, debilitado e incoherente”, sostiene el analista Raúl Pineda Alvarado.
“El presidente Zelaya ha hecho el ridículo al haber ingresado corriendo a la Fuerza Aérea con botas y sombrero y, a los pocos metros, haber perdido el aliento y la energía para subirse a un autobús. Esa energía también la está perdiendo su proyecto de la cuarta urna por ilegal e ilegítimo”, sostiene Pineda Alvarado.
Comentó que este tipo de actuaciones le quitan la seriedad o, como dijera el ex presidente Carlos Flores, la majestad a la Presidencia de la República, por lo que “algo malo le está pasando al presidente de la República”, acotó.
Según Pineda, el presidente Zelaya “no anda bien”, desde que empezó a confrontarse con la Procuraduría, con la Fiscalía, con los partidos políticos, con la Corte Suprema de Justicia, con el Congreso Nacional y, en el caso reciente, con las Fuerzas Armadas.
¿Cómo es posible que el presidente entre en confrontación con los otros componentes de su propio gobierno?, se preguntó. “Eso quiere decir que algo mal está pasando con el Presidente”, se contestó.
Sin embargo, sostiene que no es por la vía de la ilegalidad que el Presidente debe ser alejado de la presidencia de la República. Él tiene varias opciones.
La ruta que le queda al presidente Zelaya es la de la presión popular que pretenderá hacer luego de la encuesta de la cuarta urna, la de dialogar con seriedad en función de los intereses del país; y el otro es abandonar el proyecto y dejarlo para cuando esté en la llanura y pueda demostrar su liderazgo ante la sociedad; y el camino más extremo sería renunciar para tener una salida honorable de la Presidencia de la República.
Lo que es inadmisible y no va a pasar es que haya un golpe de Estado o que el CN vaya a tomar una decisión de destituirlo, que puede ser válido como acto político, pero que no tiene validez jurídica.
En ese sentido, recomendó dejar que el tiempo transcurra y en la medida que vaya aumentando el fervor de la campaña electoral y se acerque la fecha en que el Presidente tenga que entregar el poder y se vaya invisibilizando ante los candidatos presidenciales, en esa medida todo va ir pasando sin que surjan consecuencias que alteren la paz y la gobernabilidad democrática.
Lo que no se puede admitir es lo que están pensando los seguidores y besa manos del presidente Zelaya de quemar el Congreso y atacar a empresas privada.