Honduras
Tras conocerse la decisión de que Honduras quedaba suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA), varios de los representantes de los países miembros del sistema de integración recomendaron al ex presidente Manuel Zelaya no viajar al país para evitar que corriera la sangre del pueblo hondureño.
Varios gobiernos, entre ellos Canadá, Costa Rica, Estados Unidos, Panamá, Perú, México, El Salvador, Guatemala, Chile y Brasil, Belice, entre otros, sugirieron al ex mandatario hondureño que no retornara a Honduras, argumentando que no existían garantías para su seguridad personal.
Incluso el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que “no está confirmado que yo vaya” con Zelaya.
La suspensión de Honduras se acordó en la madrugada de ayer domingo durante la Asamblea General Extraordinaria reunida en la sede de la OEA en Washington con la aprobación de 33 de los 34 estados miembros.
La resolución es de efecto inmediato y es una medida de presión ante la negativa de las nuevas autoridades hondureñas de restablecer en su cargo al depuesto presidente Zelaya el pasado domingo 28 de junio.
La decisión de la OEA se desprende directamente de la aplicación del artículo 21 de la carta de la organización, que estipula que la suspensión de un país miembro puede realizarse debido a una “interrupción inconstitucional del orden democrático de un Estado miembro y que los pasos diplomáticos se revelaron infructuosos”.
Es la primera vez, desde que lo hizo con Cuba en 1962, que la OEA opta por suspender a uno de sus miembros.
La decisión de la OEA aísla todavía más al gobierno instalado en Tegucigalpa y significa un claro apoyo de la organización internacional a Zelaya, a quien se le impidió su llegada al aeropuerto de Toncontín de la capital a eso de las 5:30 de la tarde de ayer.
Honduras se adelanta
Anticipando una eventual suspensión por parte de la OEA, las nuevas autoridades hondureñas anunciaron la noche del viernes anterior en cadena de radió y televisión que se retiraban de la Organización.
Según Insulza, en declaraciones a la radio chilena Cooperativa, la decisión de Honduras no tiene ningún “efecto jurídico”, y subrayó que el nuevo gobierno de Roberto Micheletti “no es reconocido” por la OEA.
En una resolución adoptada por aclamación por todos los países miembros de la Organización se encomendó además a Insulza, que “intensifique todas las gestiones diplomáticas y que promueva otras iniciativas para la restauración de la democracia y el estado de derecho en la República de Honduras y la restitución de Zelaya”.
“Ninguna gestión implicará el reconocimiento del régimen surgido de esta ruptura del orden constitucional”, especifica la resolución.
En el documento también se pidió “a los Estados Miembros y a las organizaciones internacionales que revisen sus relaciones con la República de Honduras durante el período de las gestiones diplomáticas”.
Al mismo tiempo, el texto reafirma que Honduras debe “continuar observando el cumplimiento de sus obligaciones como miembro de la organización, en particular en materia de derechos humanos” e insta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a que “continúe adoptando todas las medidas necesarias para la tutela y la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Honduras”.
La Asamblea General Extraordinaria contó con la presencia de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, y el propio Zelaya.
En su intervención ante la sesión plenaria, Zelaya aseguró que se trata de “un momento muy peculiar en la historia de América en la que el pueblo hondureño tiene ya seis días de represión. “El pueblo está sufriendo, el pueblo está angustiado”, dijo.
Además alabó la actitud de la OEA y sus Estados Miembros: “Ustedes, al levantar la voz, están dando una esperanza a América y están dando una esperanza al pueblo hondureño”.