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De hombres e ideas

Honduras, 26.05.12 - Julio Escoto: diarioSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Julio Escoto

Cuando estas letras aparezcan habr谩n ocurrido vivencias excepcionales en Honduras, pues se cumpli贸 ya el plazo dictado por la OEA y naciones del orbe para restaurar la normalidad gubernativa.

Y mejor que as铆 sea pues mi cerebro gusta de forensiar al suceso, no de vaticinarlo -si bien por veces me atrevo-, y obtener conclusiones v谩lidas para conocer del hombre su conducta y procesos.

Por ello mismo es de mi inter茅s el movimiento mental, sea simple o elevado, m谩s que las acciones materiales. No me llama la atenci贸n ahora, verbigracia, comentar la acci贸n b茅lica que condujo al apresamiento y destierro del presidente Manuel Zelaya, t铆pica de esa clase de rebeliones, pero en cambio me atrae y admira la vasta operaci贸n de ocultamiento, distorsi贸n y desinformaci贸n que se procur贸 de inmediato para encubrir lo que realmente hab铆a acontecido.

De pronto y como concertados, locutores de Radio Am茅rica y HRN -supuestas competidoras por lo objetivo- empezaron a emplear id茅ntico lenguaje en su redacci贸n de la noticia: hoy se dio una 鈥渟ucesi贸n presidencial鈥, declamaban, 鈥渞elevo institucional鈥 y no golpe de Estado, mientras parodiaban a otro torpe pol铆tico que metaforiz贸 al suceso como simple 鈥渃ambio de un gerente por otro鈥... Crudamente deshonestos, veteranos comunicadores como E. Tercero y J. B. V谩squez (quien hace a帽os confes贸 al micr贸fono que su d铆a m谩s feliz fue cuando le regalaron un uniforme del ej茅rcito, que desde luego visti贸), por no citar a otros m谩s perversos, mintieron al pa铆s afirmando que en la Constituci贸n republicana vigente se prev茅 mecanismos legales de sustituci贸n, lo cual es falso.

Me interrogaba: 驴por que enga帽an, qu茅 necesidad?... Hasta que identifiqu茅 pronta la causa de argumentaci贸n, cual es el hondo irrespeto que este lumpen de profesionales tiene hacia su p煤blico.

Pues acostumbrados como est谩n a no participar en debates cr铆ticos ni aceptar retroalimentaci贸n del oyente, lo que en el fondo les da su encierro de cabina y su aislamiento de lo real es una err贸nea sensaci贸n de perfectibilidad, de que no se equivocan ni pueden equivocarse.

Cosa que en s铆ntesis equivale a subestimar a la audiencia, considerarla inferior en inteligencia y capacidad.

Igual de sorprendido me dejaron otras intervenciones previas y posteriores al suceso militar y que l煤cidamente me ense帽aron que cuando devienen conflictos de ra铆z ideol贸gica los hombres saltan barreras y prevenciones sociales, y que inventan y desinforman con extremo descaro ya que el fin justifica a los medios.

Este fen贸meno que Adorno registra como rompimiento y por tanto recomposici贸n personal de c谩nones morales (m谩s all谩 de 茅ticas e incluso de la realidad), y que Kristeva analiza como recurso discursivo de intoxicaci贸n (hacer creer una verdad que no existe), tumb贸 por tierra a la imagen id贸nea que guardaba de valios铆simos amigos.

Escuchar por ejemplo a Jorge Yllescas, experimentado revolucionario y con quien, creo, fundamos junto a Paz Barnica en San Jos茅 un ef铆mero Frente Patri贸tico contra la dictadura milica de la d茅cada de 1980; escucharlo decir que el gobierno liberal pretend铆a quitar la patria potestad de los infantes y recluirlos en campamentos de indoctrinaci贸n pol铆tica, fue como si rompieran al suelo al Cristo de Esquipulas... Ver al inteligent铆simo y brillante abogado Germ谩n Leitzelar devanarse probando que el coup d鈥橢tat no fue tal sino 鈥渢ransici贸n democr谩tica鈥, y que el usurpador era 鈥渃onstitucional鈥, mostr贸 que nunca consider贸 en debida estatura al pueblo pues no vacil贸 en insultarle la inteligencia.

Y luego, dolor 铆ntimo, captar desde pantalla que mi apreciado Ram贸n Custodio, temple 茅tico, propon铆a torpe truco de validaci贸n de la dictadura mediante plebiscito capcioso, a fin de ganar tiempo y legitimar lo ilegitimable, me devolvi贸 a mundos crueles.

Finalmente, contemplar a un descendiente de Villeda Morales respaldando a ejecutores golpistas fue pu帽alada hist贸rica, por mucha explicaci贸n que 茅l proveyera en art铆culo personal.

Los hombres envejecen y cambian, se diluyen en cansancio y decepci贸n.

Bajo situaciones cr铆ticas la mente desprecia lo aprendido y asume valores opuestos, tal su plasticidad. Abandona los principios y eleva al inter茅s como motivo rector. Bien se dice que la historia es sabia maestra.

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