En la versión tica de “Nace una estrella†empataron los dos cantantes finalistas, aún tras la ronda de desempate. TenÃan iguales méritos y ambos eran buenas opciones para el público, que los apoyaba por igual. Volver a repetir cada uno su misma canción serÃa aburrido.
En TV fue muy fácil resolver eso: dividieron los premios entre dos ganadores promedio y todos felices.
En la versión hondureña no se puede hacer eso, solo puede haber un presidente. Hay un empate técnico, no se sabe cuál es la peor opción para el público, que los rechaza a ambos, y los discursos de cada lado son discos rayados.
El costo de sostener este empate ya ha sido demasiado caro, se han perdido vidas humanas.
Sin ver el pasado que provocó esto, veamos la condición actual. ¿A quién apoyar?:
A) Micheletti. Tiene apoyo de su Congreso, Corte de Justicia, ProcuradurÃa y la mitad de la gente, pero la comunidad internacional no lo acepta. Le cortó el flujo de ayuda económica; los inversionistas huyen y para colmo los militares mataron civiles.
Aislado del mundo, no puede llevar a este paÃs a ningún lado, es inútil gobernar sin dinero y se corre peligro de que los militares monten una dictadura. Tiene a su favor los poderes de adentro pero en contra los poderes de afuera.
B) Zelaya. Su regreso estarÃa igual de mal. No lo quieren ni los tres poderes ni el Ejército ni la mitad de los ciudadanos. Asà no podrÃa gobernar, aunque fuera restituido con una invasión militar gringa, como Aristide volvió al poder a HaitÃ.
Estados Unidos condenó el golpe por diplomacia, pero no enviará a la marina a apoyar a un seguidor de Chávez. Sin poder militar Zelaya no puede volver. Lo apoyan los vecinos pero lo echaron de su casa, literalmente.
Un empate salomónico no es posible, a menos que se divida Honduras en dos paÃses.
Solo queda la opción C: Ninguno de los anteriores.
Esta es la buena noticia, aunque haya en apariencia dos perdedores. Los dos ya saben que no pueden ganar, asà que aceptaron un árbitro, conciliador o lo que sea, para poder presentar al mundo sus derrotas de forma elegante.
No importa si este mediador se llama Arias, Mandela o Juanes, lo importante es que se calmarán las protestas con su inherente riesgo de guerra civil, mientras las negociaciones logran algún acuerdo pronto.
Para este papel, Arias fue apoyado por Clinton, asà que la OEA dirá lo mismo. Dejando de lado los egos personales, esto es bueno por Costa Rica como exportador de paz, y bueno para los hermanos hondureños que necesitan volver a vivir en calma.
Solución posible: Zelaya acepta que ya terminó su perÃodo, con descuento de unos meses. Micheletti acepta que no quiere convertir a su paÃs en una Cuba aislada, se da por satisfecho con que Zelaya no sea presidente. Como las elecciones estaban ahà no más, a la vuelta de la esquina, lo mejor es convocar a votaciones anticipadas, donde ni Zelaya ni Micheletti sean candidatos, y con extensa observación internacional de la OEA, ONU, Fundación Carter, Vaticano, Greenpeace y todos los que puedan, para que sean transparentes. Ponen nuevo presidente y asunto terminado. Ya se ha sugerido esta opción, ojalá sigan pensando en positivo y salgan del embrollo en que se metieron.
No se me ocurre otra opción. Tal vez Arias nos sorprenda con alguna idea genial, y hasta le vuelven a dar un Nobel por esto.
La inflamación de su ego personal serÃa un efecto secundario que podemos tolerar, serÃa más probable que logre una SecretarÃa de la OEA, de por sà le va mejor mediando en polÃtica internacional que en polÃtica doméstica. SerÃa bueno para Honduras y para Costa Rica. En ambos escenarios el público aplaudirÃa de pie.