Trabajan 24 días al mes duramente. Raspan, tamizan y filtran el estiércol de las aves, lo que luego se convertirá en el guano que será enviado a Pisco, antes de partir a Lima y después hacia los distintos mercados del mundo, pues es uno de los mejores fertilizantes orgánicos. El estiércol de las aves, que fue alguna vez el motivo de una disputa imperialista en alta mar durante el siglo XIX, tiene hoy una gran demanda, una vez más. Algo que los peruanos están aprovechando en la isla Macabi.
"Ellos trabajan contra el viento helado, con el purgante olor del mosto, sal y amoníaco, en una de las 22 islas donde millones de aves defecan y que los peruanos utilizan para crear industria y empleo", describe Victoria Bekiempis, de la agencia AP, en un artículo.
"Es divertido, todo el mundo hace algo", comenta a la reportera Lucho Morán, un trabajador guanero que reside en Lima, al referirse a la labor que sus compañeros de oficio realizan en la isla Asia.
TRABAJO SUCIO Y DIFÍCIL. El traslado hacia las islas guaneras "es un tanto difícil. Es necesario tomar una barcaza que muchas veces está llena de sacos de guano, del traslado madrugador de la producción diaria para su posterior venta".
Los sacos con guano son apilados en las barcazas que avanzan con dirección al puerto de Pisco, donde son clasificados y envasados para su posterior control de calidad.
Los obreros dicen que el trabajo tiene buena paga, son alimentados gratuitamente ya que laboran alejados de sus hogares y rodeados del mar.
En efecto, la labor de estos hombres en la isla es dura. Con picos y palas remueven el suelo y extraen el estiércol crudo, conocido como el guano bruto.
"Recogen un promedio de 77 toneladas (70 toneladas métricas) de guano al día. Luego pasan a tamizar su producción a través de una malla metálica para extraer las partículas más pequeñas, para lograr un fertilizante puro", detalla Bekiempis.
La producción de esa zona se usa en los campos de Perú, quizá allí esté el secreto de la buena tierra de la costa peruana. Además tiene un costo más bajo que el fertilizante químico.
Sin embargo, alrededor del 20% de la producción guanera nacional es enviada a Francia, Italia y los Estados Unidos, donde es utilizado en jardinería orgánica.
EN AUGE. El aumento de los precios de los fertilizantes sintéticos y de los alimentos orgánicos están causando la atracción hacia el guano, un abono orgánico que una alguna vez se encontraba en abundancia en esta isla y en más de otras 20 ubicadas frente a las costas de Perú, donde un clima excepcionalmente seco preserva los excrementos de las aves marinas como el cormorán guanay y el piquero peruano, indica un artículo de The New York Times, escrito por Simón Romero.
En las mismas islas, donde hace un siglo y medio atrás miles de presos, desertores del ejército y sirvientes (esclavos) chinos murieron recogiendo guano, (hoy en día) grupos de obreros (indígenas) de habla quechua de las altitudes (andinas) ahora escarban el estiércol de la tierra endurecida y lo colocan en las barcazas que irán con destino a la costa.
Mientras crece el debate sobre si la producción mundial de petróleo ha llegado a su máximo límite, podría existir una parábola con la historia del guano, con su marinera traición, con el desarrollo de alternativas sintéticas en Europa y un desesperado esfuerzo para evitar que los depósitos de aquí se agoten.
"Antes que hubiera petróleo, hubo guano y nosotros fuimos a la guerra por ello, por supuesto", dijo a NYT Pablo Arriola, director de Proabonos, la empresa estatal que controla la producción de guano, refiriéndose a conflictos como la guerra de las Islas Chincha, en la cual Perú impidió que España recuperara el control sobre las islas de guano. "El guano es un negocio muy deseado".
