Honduras
Fue en 1956 cuando comienzan en Honduras los golpes de Estado, teniendo como protogonistas a las Fuerzas Armadas (FF AA).
Antes habían ocurrido derrocamientos de gobiernos pero las acciones eran promovidas por caudillos políticos con las banderas Nacional o Liberal que se alzaban en armas en busca del poder.
En estas revueltas utilizaban a humildes campesinos que los fanatizaban con la bandera de color rojo o azul, según su militancia. De esta forma hubo decenas de miles de muertos que la historia registra como "cincuenta años de matanzas".
Días antes de que culminara su mandato en 1954, el presidente nacionalista Juan Manuel Gálvez salió del país supuestamente enfermo y dejó en el mando a su vicepresidente Julio Lozano.
Como no hubo acuerdo en una reunión de la Asamblea Nacional Constituyente para designar al sucesor de Gálvez, porque los diputados nacionalistas no llegaron, se rompió el orden constitucional y Lozano Díaz asumió todos los poderes.
El primer golpe
A Lozano Díaz se le pegó el gusanito del poder. Con la finalidad de legalizarse, convocó a elecciones el 7 de octubre de 1956. Los comicios para instalar una Asamblea Nacional Constituyente fueron ganados por amplia mayoría (más de 300 mil votos de diferencia) por el Movimiento Nacional Reformista, liderado por Lozano Díaz. A todas luces hubo fraude.
Esta fue la principal causa para que por primera vez las Fuerzas Armadas incursionaran en el poder dándole a Lozano golpe de Estado el 21 de octubre de 1956.
El golpe lo encabezaron el general Roque J. Rodríguez, director de la Escuela Militar; coronel Héctor Caraccioli, comandante de la Fuerza Aérea Hondureña y el mayor Roberto Gálvez Barnes, ministro de Fomento. Este golpe fue bien visto por unos sectores pero por otros no.
El 24 de mayo de 1957 en el Ejército fue planificado un golpe contra la Junta Militar. Esta intentona fue encabezada por el coronel Armando Velásquez Cerrato, quien libró un combate con la policía en una de las calles de Tegucigalpa, luego se refugió en la embajada de Guatemala. La intentona golpista fracasó.
La Junta Militar convocó a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente que se realizaron el 22 de septiembre de 1957. Esta Asamblea nombró al liberal Ramón Villeda Morales como presidente constitucional para el período 1957/1963.
El 19 de septiembre de 1957 la Asamblea Constituyente le concedió a las Fuerzas Armadas "autonomía militar", supuestamente en agradecimiento a su "gesta" de 1956 cuando depusieron a Lozano Díaz.
Villeda Morales,un objetivo militar
Villeda Morales, que tomó posesión de su cargo el 21 de diciembre de 1957, fue víctima de una intentona golpista en 1959, liderada por el coronel Armando Velásquez Cerrato que reafirmaba su interés por llegar al poder por esta vía menos elegante.
Velasquez Cerrato tenía el apoyo del gobierno de Anastasio Somoza, de Nicaragua. Una radio clandestina, que operaba desde Nicaragua, hacía llamados a la insurección.
Pero Villeda Morales estaba condenado a no terminar su período presidencial. El 3 de octubre de 1963 el general Oswaldo López Arellano comandó un cruento golpe de Estado contra el presidente constitucional.
El organismo castrense adujo como causas del golpe a la "supuesta infiltración comunista de que era objeto el gobierno de Villeda Morales, la existencia de la Guardia Civil como una amenaza contra el Ejército y el lanzamiento de un candidato- Modesto Rodas Alvarado- que predicaba el odio y no la unidad de la familia hondureña", recuerda el historiador Longino Becerra. En su momento, se acusó al mismo Villeda Morales de haber ordenado, horas antes del golpe, el desarme de la Guardia Civil, que le era leal para evitar la llegada al poder de Rodas Alvarado, con quien tenía malas relaciones.
"Jamás ordené tal desarme porque en realidad la Guardia Civil era un cuerpo inerme", dijo el depuesto mandatario.
López Arellano se constitucionalizó en 1965 mediante "elecciones estilo Honduras", que se caracterizaron por la represión militar contra los opositores. De esa forma comenzó un período presidencial de seis años.
El año de "Monchito" Cruz
El 28 de marzo de 1971 se realizaron elecciones generales que fueron ganadas por el nacionalista Ramón Ernesto Cruz.
Pero este gobierno no duró mucho porque un año después, el 4 de diciembre de 1972, el mismo López Arellano, que había quedado como jefe de las Fuerzas Armadas, depuso al régimen civil.
En su proclama, el instituto armado dijo que depuso al presidente nacionalista por "la situación caótica existente en el país". "Las esperanzas que los hondureños cifrábamos en el gobierno que ha sido necesario deponer, eran grandes. Esperábamos la rectificación total a los errores cometidos y como consecuencia saludable surgiera una nueva era", argumentaban los golpistas.
A partir de ese momento vino una cadena de golpes de Estado entre militares. López Arellano fue derrocado el 22 de abril de 1975 por estar detrás del escandaloso soborno del "bananagate", en el que también estaba involucrado su ministro de Economía Abraham Benaton Ramos.
López Arellano fue reemplazado por el general Juan Alberto Melgar Castr, que estuvo al frente de la labor administrativa del Estado hasta el 7 de agosto de 1978 cuando fue sustituido por una junta militar integrada por Policarpo Paz García, Domingo Álvarez Cruz y Amílcar Zelaya Rodríguez.
Estos militares, dada la nueva coyuntura política, sentaron las condiciones para devolver al país al régimen de derecho y fue así como el 20 de abril de 1980 se celebraron elecciones para instalar una Asamblea Nacional Constituyente que aprobó la Constitución actual.
El golpe más sangriento, el del 3 de octubre de 1963
De todos los golpes de Estado que registra la historia política hondureña el del 3 de octubre de 1963 ha sido el más sangriento.
Algunos historiadores hablan de hasta tres mil muertos siendo los miembros de la Guardia Civil, cuerpo armado leal al presidente depuesto, Ramón Villeda Morales, los más afectados. Estos guardias, que habían sido desarmados por orden superior un día antes, estaban durmiendo la madrugada del 3 de octubre cuando fueron atacados a balazos por el Ejército. Los historiadores responsabilizan al Partido Nacional de haber estado detrás de este cruento golpe de Estado aunque hay quienes aseguran que el presidente Villeda Morales ya sabía del plan aunque él lo negó posteriormente.
El propósito del golpe era, entre otros, evitar que llegara al poder Modesto Rodas Alvarado, padre de Patricia Rodas, protagonista de este último golpe.