Nadie lo hubiera imaginado. Honduras, ese pequeño y desconocido paÃs catalogado como uno de los más pobres del hemisferio, logró dividir al continente y todos sus integrantes. Con su “golpe lightâ€, como ha sido denominado, polarizó al mundo entero.
Todos los gobiernos hicieron lo que tenÃan que hacer, condenarlo de inmediato, siguiendo el protocolo diplomático.
Pero a medida que transcurrÃan los dÃas, a medida se alimentaban los cables internacionales, todas las opiniones fueron cambiando.
Los editoriales y columnas de todos los paÃses presentan diferentes veredictos que los de la OEA y la Alba.
El Congreso de Estados Unidos, a lo interno, tiene marcadas disimilitudes en su interpretación de los hechos, públicamente retando al presidente Obama en su polÃtica exterior y su posición referente a Honduras.
La directriz del Departamento de Estado para que la problemática se resuelva a través de la mediación del presidente Óscar Arias, refleja la valoración que se le está dando a la versión de “sucesión constitucional†manifestada por el actual gobierno.
Honduras, obviamente está dividida. La proporción podrÃa ser la del pareto 80-20, siendo la minorÃa la que todavÃa apoya al ex presidente Zelaya, integrados básicamente por el magisterio y el bloque popular.
Y aun entre los maestros, ya comienza una desarticulación entre sus diferentes colegios por inútilmente tratar de participar en una pugna que a todas luces es polÃtica, que será resuelta por polÃticos, y que tendrá soluciones polÃticas.
Lentamente vencerá el cansancio, la falta de recursos, y la presión social por erradicar las protestas vandálicas que tanto daño hacen a la ciudad y a sus pobladores. La pregunta válida: ¿y ahora, qué sigue?
Ideológicamente, debemos definirnos. Sin duda, el entrometimiento de Hugo Chávez en nuestros asuntos internos tiene molestos a todos los hondureños.
¿Pero nos debe extrañar? ¿No lo debimos prever cuando sin disimulo nos insultó en la plaza Libertad, en agosto de 2008? Hemos escuchado a muchos diputados reclamar el respeto a nuestra soberanÃa y su absoluto rechazo a la injerencia internacional.
¿No tuvieron estos mismos diputados el olfato polÃtico-estratégico para identificar que cuando aprobaron la adhesión de Honduras a la Alba, aceptaron a Chávez como nuestro patrocinador, con derecho a voz y voto?
El nuevo gobierno tiene varios retos por enfrentar. Primero, debe combatir el aislamiento internacional y administrar el daño permanente que el depuesto presidente Zelaya emprende contra su paÃs, tanto a lo interno como a lo externo. Debe mantener la paz y enfocarse en la reconciliación.
Su nuevo gabinete debe retomar las necesidades prioritarias de la nación, tan vilmente descuidadas por su antecesor, con la complicación de ser un gobierno de transición.
La ciudadanÃa debe reactivar sus operaciones, siendo su principal aporte a la reconstrucción lograr salir del estado de crisis y sobreponer la calma y normalidad cotidiana.
Sin duda, el principal desafÃo lo tienen los candidatos presidenciales. Encaran la mayor prueba que la democracia hondureña ha impuesto a sus contendientes.
Sus campañas deben tener propuestas concretas y densas, pero sin sembrar más fragmentación en la sociedad. Deberán ser las elecciones más transparentes de la historia, porque dictarán al mundo entero, si aprendimos la lección y merecemos de nuevo su reconocimiento.
Para ello, deben de rodearse de la mejor gente con las mejores intenciones. De lo contrario, todo el padecimiento actual habrá sido en vano.