Estados Unidos
El secretario general de la OEA declaró ayer que de la reunión del fin de semana del presidente costarricense Óscar Arias en la crisis hondureña se pueden esperar “algunos avances”.
José Miguel Insulza aclaró que “sería aventurado” adelantar que en el encuentro de Arias, el sábado en San José, con el presidente depuesto Manuel Zelaya y el presidente de facto Roberto Micheletti se va a resolver la crisis, pero no pudo ocultar su propia aceptación de que parecía haber un resquebrajamiento en el apoyo a la gestión del presidente Nobel de la Paz.
Casi una hora más tarde, cuando todavía estaba en marcha la sesión ordinaria del Consejo Permanente de la organización donde habló junto con los embajadores, Insulza intervino por segunda vez para comunicar que acababa de dialogar con Arias y que éste le había “pedido calma” acerca de los logros de su gestión.
Los países de la Alba, movimiento alternativo de integración que promueve Venezuela y que tiene unos seis miembros, incluyendo la Honduras de Zelaya, habían expresado, aunque en reserva, su oposición a la participación de Arias en el conflicto debido a que era un gobernante que rechazaba el movimiento del presidente Hugo Chávez.
“He visto algunas preocupaciones de algunos sectores de la organización por la marcha de esta mediación”, dijo Insulza. “Es importante que no perdamos la perspectiva: esta es una gestión difícil, ciertamente tomará un tiempo y la información obtenida del proceso muestra que podemos tener resultados”.
Insulza dijo en su segunda intervención que “en dos semanas” no se podía esperar deshacer lo hecho y el embajador de El Salvador, Esteban Laínez, dijo al felicitar al embajador chileno Pedro Oyarce por su debut como presidente del consejo, que esperaba que en su gestión se revoque la resolución que suspendió a Honduras de la OEA hace 10 días. Oyarce será presidente durante tres meses.