Talvez no haya sido Esparta la ciudad estado más poblada ni extensa, ni la más próspera de la antigua Grecia, asà también Honduras es un pequeño estado que está listado entre los más pobres de América Latina.
Pero Esparta logró estampar su huella en la historia del hemisferio occidental en el 480 a. C., cuando trescientos de sus guerreros lideraron a los griegos contra la invasión de las fuerzas persas a través del paso de las Puertas Calientes (Termópilas). De la misma forma, los catrachos lideran la resistencia contra el moderno Jerjes.
Este Jerjes que no ha conquistado Asia, pero sà ha logrado agenciarse buena parte de Sudamérica; que no será descendiente de Ciro el grande, pero sà protegido de un dictador de más de medio siglo en América; que talvez no se crea una deidad, pero confÃa en que entre tanto tenga petróleo, tendrá los fondos para sostener la expansión de su imperio, que amenaza ahora el desarrollo de las culturas en esta mitad del mundo.
Este nuevo enemigo de la libertad de las personas no pide agua y tierra como signo de sumisión a su voluntad, pide reformas a las constituciones de los paÃses, que las naciones que se adhieren a su imperio tengan leyes que le permitan controlar todo aspecto de la vida de los individuos.
Y asÃ, como los griegos se opusieron a tal violación en el pasado, los pueblos centroamericanos no están dispuestos a sucumbir ante esta nueva arremetida.
Las diferencias de esta batalla: no son trescientos espartanos los que lideran a los amantes de su libertad en el estrecho paso de las Termópilas para evitar que el ejército persa logre llegar hasta su hogar e imponer sobre ellos su voluntad.
Cierto que tampoco hay siete millones de catrachos, ya que como en los tiempos antiguos, algunos han puesto precio a su alma y han vendido su dignidad al invasor, pero sà están los millones de hondureños firmes al pie del pabellón turquesa y blanco en resistencia estoica.
La meta no es evitar el paso entre las puertas calientes, sino evitar que este imperio llegue al corazón de América.
La ventaja que tuvieron los primeros guerreros fue que tenÃan otros cuatro mil aliados obstaculizando el poco espacio para atravesar; la ventaja de hoy: el espacio a defender no es fÃsico, es de tiempo.
El objetivo es lograr resistir hasta las elecciones, donde los hondureños elegirán democráticamente, la mayor herencia de los griegos, a sus legÃtimas autoridades.
Hay hechos que no conocemos sobre lo que ocurrió en el paso de las Termópilas, ya que todos los trescientos espartanos murieron y no pudieron relatar cómo transcurrieron los últimos eventos luego de que fueron traicionados.
Tampoco sabemos el desenlace de nuestra historia, donde también hay traidores y traicionados, desconocemos cuántos serán los sobrevivientes ni si tendremos éxito en nuestra lucha.
Pero confiamos en que este es un precedente histórico que otros tomarán como ejemplo para resistirse a aquellos que intenten abusar del poder que recae sobre ellos.