Costa Rica
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, se comprometió a seguir mediando por 72 horas más para que la crisis hondureña termine, luego de que las negociaciones de conciliación que se realizan en este país prácticamente fracasaron.
La propuesta de Arias de que se reintegre al poder al ex presidente Zelaya, depuesto por violar la Constitución, fue el punto álgido del “plan Arias” y precisamente fue la que no aceptó la delegación del mandatario interino Roberto Micheletti.
El mandatario de Costa Rica advirtió que si no se llega a un consenso, el país puede sufrir “una guerra civil” .
“Buena parte del pueblo hondureño tiene armas, ¿qué puede pasar si se dispara una de esas armas contra un soldado o si un soldado dispara contra un ciudadano armado?, puede haber una guerra civil… podemos evitar un baño de sangre”.
Dijo Arias que durante los próximos tres días se contactará con Micheletti y Zelaya, así como con la comunidad internacional, para conciliar una salida la crisis.
“Insistiré hasta donde me den las fuerzas”, acotó, al tiempo que resaltó que la comitiva de Zelaya fue la única que aceptó sus siete propuestas. Un poco más tarde, en Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo que consideraba “prudente” el nuevo plazo solicitado por el presidente Arias, pero indicó que si en ese lapso no hay acuerdo para el retorno de Zelaya al cargo, lo demás “carecería de sentido”.
La negociación no fracasó y por el contrario "va bien encaminada", estimó este lunes el representante del gobierno de San José ante la OEA, José Castillo, durante una reunión extraordinaria de la organización en Washington.
"La mediación va bien encaminada, seguimos sin garantía de éxito porque nadie puede darla, pero estamos muy cerca del final", señaló Castillo, al indicar que decir que está muerto el diálogo es "muy alejado de la realidad".
En tanto, desde Managua, en una primera reacción, Zelaya comentó vía telefónica que “siempre hay que mantener una puerta abierta a la diplomacia y al diálogo”.
A pesar de su rechazo a la propuesta de Arias, la comisión de Micheletti afirmó que no da por terminada la negociación y no descarta retomarla el miércoles.
Inaceptable
La reunión de las comisiones inició a las 11:30 de la mañana, luego de que el día anterior no se lograra acuerdo.
La comisión de Zelaya llegó procedente de Nicaragua transportada en un avión del gobierno de Venezuela.
A las 3:00 de la tarde, las comitivas y Arias salieron de su casa, donde se efectuaron las conversaciones, para confirmar que no se encontró puerta de escape al laberinto.
“La mediación no ha sabido comprender que la pretensión de imponer como presidente al señor Manuel Zelaya, en contra del derecho interno de la República, infringiendo el principio de igualdad soberana, es inaceptable”, expreso el canciller Carlos López Contretas, coordinar de la comisión de Micheletti.
“Esa propuesta es una abierta intromisión en los asuntos internos de Honduras y una lamentable desnaturalización de la mediación”, aseguró.
Los otros puntos de la propuesta de Arias, como adelantar las elecciones, amnistía política general y nombrar comisiones de alto nivel para que el plan de solución, sí podrían ser objeto de acuerdos, explicó Contreras.
Contrapropuesta
La delegación de Micheletti presentó una contrapropuesta de siete puntos, en la que se destacó que se garantizaba el regreso de Zelaya al país, pero para que enfrentara la justicia hondureña por los delitos que el Ministerio Público le imputa.
En ese misma línea, Micheletti anunció que él estaba dispuesto a dejar el cargo en aras de mantener la paz, pero que Zelaya no regrese para ocupar la Presidencia, sino para que se someta a los procesos judiciales pendientes por violación a la Constitución, delito que en cualquier país civilizado simboliza una violación a la mujer que estaba obligado a defender” .
Contreras indicó que el estamento jurídico hondureño fue el que sustituyó a Zelaya y que, por consiguiente, no puede ser cómplice de una violación a la Constitución ordenando su restitución, y pidió a los gobiernos de América no ser avales de la impunidad.
Delegación de Zelaya
La jefa de la delegación de Zelaya, Rixi Moncada, declaró que era “lamentable que el régimen de facto no haya expresado su sometimiento a las resoluciones de la OEA y de la ONU para la restitución inmediata del orden constitucional”.
“Nos sometimos, aceptamos el diálogo, pero frente a la intransigencia, anunciamos que para nosotros este diálogo con la comisión del régimen de facto ha finalizado”, enfatizó.
Agregó que, pese a la ruptura de las conversaciones, se mantenían abiertos al diálogo y a la espera de que Arias los vuelva a llamar para sentarse en la mesa de negociación porque “la razón no la puede vencer a la fuerza”.
“La lucha no es porque se reintegre al presidente Zelaya, sino que para que se reintegre el orden constitucional”, remarcó. Moncada agradeció a la comunidad internacional por que sigue reconociendo que en Honduras hubo un golpe de Estado militar.
Declaraciones de Zelaya
Las negociaciones de ayer domingo iniciaron con pie izquierdo después de que el ex presidente Zelaya dijera en el diario brasileño Folha que continuaba con su idea de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente porque esa es una exigencia del pueblo.
Arturo Corrales, de la comisión de Micheletti , dijo -antes de que la sesión comenzara- que esas declaraciones desautorizaban a su comisión.
El extremo fue desmentido por el ex ministro de Defensa de Zelaya, Arístides Mejía, quien aseguró que la contraparte hacia intentos desesperados por desviar la atención para eludir la propuesta de la reincorporación de Zelaya.
Propuestas y contrapropuestas
El sábado, Arias hizo siete planteamientos para la terminación del sisma político hondureño que iniciaban con un punto innegociable: que Zelaya sea restituido y maneje un gobierno integrado por partidos políticos.
La renuncia expresa del presidente Zelaya, y de su gobierno, de la pretensión de colocar una cuarta urna en las próximas elecciones fue otra de las propuestas.
También se planteó que las Fuerzas Armadas pasaran a disposición del Tribunal Supremo Electoral para transparentar las elecciones nacionales.
Asimismo, la integración de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales, en especial por representantes de la OEA, para que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el correcto retorno al orden constitucional, aconsejó Arias.
La respuesta de Micheletti fue con una contrapropuesta, dada a conocer horas antes de iniciar la cita de ayer domingo.
En la misma se aceptaba el retorno de Zelaya, siempre y cuando fuera para que el depuesto presidente, a quien identificaron como “ciudadano”, responda ante la justicia “con las garantías necesarias” de que recibirá “un debido proceso.
También consintieron en los temas de un gobierno de unidad nacional, el adelantamiento de las elecciones -siempre y cuando sea aceptado por el Tribunal Supremo Electoral- y la formación de una comisión de verificación.
De forma parcial accedieron al traslado de las fuerzas armadas a ese tribunal, pero no un mes sino cuatro meses antes de las elecciones, “para garantizar la transparencia del proceso”.
Estados Unidos está siguiendo de cerca la situación en Honduras, que deberá ser resuelta por “los hondureños” tras el fracaso de las negociaciones, indicó un vocero del Departamento de Estado.
“Estamos siguiéndolo de cerca y esperando a ver lo que ocurrirá”, dijo el vocero Rob McInturff. “Al fin y al cabo, esto tiene que ser una solución de los hondureños para Honduras”, agregó.
* Comisión de Micheletti: Fue integrada por la ex presidenta del Poder Judicial, Vilma Morales, el jurista Mauricio Villeda y el político Arturo Corrales, y presidida por el canciller interino Carlos López Contreras.
Contrapropuesta de la delegación de Micheletti
Excelentísimo señor don Óscar Arias Sánchez, Presidente de Costa Rica, mediador en el caso de la situación de Honduras:
Tengo el honor de saludarlo en la oportunidad de referirme, de la manera más atenta, a las sugerencias de siete puntos propuestos por usted a las delegaciones de Honduras y a los representantes del señor Manuel Zelaya, presentándole sobre esas bases las observaciones y proponiéndole al respecto el siguiente texto:
Reconocemos que el retorno a Honduras del peticionario ciudadano Manuel Zelaya Rosales con todas las garantías constitucionales e internacionales es punto importante de un acuerdo global que determine situaciones que necesitan atenderse para la efectividad de nuestra Constitución y la democracia en el marco del Estado de derecho.
Nuestra posición se inspira en la figura de una sola República y no en la imagen de un Estado y sociedad divididos.
Primero, el retorno a Honduras del peticionario señor Manuel Zelaya Rosales con las garantías necesarias para que pueda ejercer su derecho al debido proceso ante los órganos jurisdiccionales competentes del Poder Judicial.
Segundo, el afianzamiento del orden democrático y de respeto a la separación de poderes, para lo cual se conformaría un gobierno de unidad y reconciliación nacional, compuesto por miembros de los partidos políticos y sectores sociales, conforme a requisitos de capacidad, mérito, idoneidad y ética, que defienda la soberanía nacional y combata el narcotráfico.
Tercero, la garantía de la vigencia efectiva del Estado de derecho y el rechazo de la corrupción y de la impunidad, asegurando igualmente el respeto a la profesionalidad de la Policía Nacional, cuya rotación deberá sujetarse estrictamente a lo que prescribe su legislación especial.
Consecuentes con lo anterior deben preservarse la integridad de los fondos públicos y devolverse aquellos que hubieren sido sustraídos y utilizados ilegalmente.
Con ese mismo propósito debe respetarse el presupuesto aprobado por el Congreso Nacional recientemente. Cuarto, la constitución de una comisión de la verdad que, para el pueblo hondureño y la comunidad internacional, identifique todos los actos, hechos evidentes y notorios que condujeron a la actual situación, en el período previo al 28 de junio en esa fecha y con posterioridad a la misma.
Quinto, la posibilidad de adelantar las elecciones nacionales ya convocadas, de acuerdo con lo que disponga el Tribunal Supremo Electoral y en consulta con los candidatos presidenciales.
Sexto, la puesta de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional bajo el mando del Tribunal Supremo Electoral, cuatro meses antes de las elecciones, para efectos de garantizar la transparencia, libertad y normalidad del proceso electoral que es asunto prioritario de seguridad nacional, conforme a la Constitución de la República de Honduras y la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas.
La profesionalidad y funciones de las Fuerzas Armadas deberán respetarse y asegurarse conforme lo dispone expresamente la Constitución de la República, y toda rotación deberá apegarse estrictamente al cumplimiento de lo establecido en la Ley Constitutiva de las Fuerzas Armadas.
Séptimo, la integración de una comisión de verificación compuesta por hondureños notables que vigile el cumplimiento de estos acuerdos e informe periódicamente de ello al pueblo hondureño y a la comunidad internacional.
Carlos López Contreras