Cuando se produjo la destituci贸n del presidente hondure帽o Zelaya, por orden de la Suprema Corte de ese pa铆s, y con el respaldo mayoritario del Congreso, Honduras caminaba a pasos r谩pidos hacia una dictadura chavista, pasando por encima de la Constituci贸n y las leyes.
Adem谩s del m谩s alto 贸rgano judicial de Honduras, estaban advirtiendo sobre el riesgo chavista las m谩s importantes figuras pol铆ticas y religiosas de destaque en Honduras.
No obstante, ni el presidente Obama; ni el secretario general de la OEA, el socialista chileno Insulza; ni el 鈥渕oderado鈥 presidente del Brasil, Lula da Silva; y ni siquiera, que nos conste, ning煤n otro presidente latinoamericano, dijo una palabra al respecto. Se alegaba la autodeterminaci贸n, la necesidad del di谩logo, del respeto de los procesos pol铆ticos internos, etc.
Todas esas personalidades pol铆ticas tuvieron oportunidades de hablar en favor de la libertad de Honduras, y muy recientes por cierto, pero prefirieron lavarse las manos, como Pilatos. Menciono las dos m谩s notorias.
La primera de ellas fue la Cumbre de las Am茅ricas, en Trinidad y Tobago, cerca de Honduras, en la cual el presidente Obama, con su estilo neokerenskista, se deshizo en sonrisas con el presidente-dictador Ch谩vez, flirte贸 con el propio Zelaya y con otros presidentes populistas-indigenistas como el ecuatoriano Correa y el boliviano Morales, prestigi贸 al 鈥渕oderado鈥 Lula y anunci贸 que estaba dispuesto a dialogar y a establecer un 鈥渘uevo comienzo鈥 con la sanguinaria dictadura castrista.
La segunda de ellas fue la Asamblea General de la OEA, por una iron铆a de la Historia realizada en la propia Honduras, en la cual, con la aprobaci贸n del gobierno de Obama, se absolvi贸 a la dictadura castrista y se le abrieron las puertas para poder retornar al referido organismo internacional.
En sus propias narices, y delante de sus propios ojos, los cancilleres de los gobiernos de las Am茅ricas pudieron sentir y ver la grave situaci贸n interna de Honduras, pero prefirieron lavarse las manos como Pilatos.
Cuando se produjo la destituci贸n del presidente Zelaya, ordenada por la Suprema Corte, con base en preceptos constitucionales que impiden que un presidente intente reelegirse, ah铆 s铆 rasgaron sus vestiduras y comenz贸 una de las mayores griter铆as conjuntas de izquierdistas y 鈥渕oderados 煤tiles鈥 de la historia contempor谩nea, con un verdadero ensa帽amiento contra un peque帽o pa铆s que decidi贸 resistir a esas presiones.
Un peque帽o pa铆s que se agigant贸 espiritualmente, inspirado en la expresi贸n de San Pablo, esperando 鈥渃ontra toda esperanza鈥 humana, pero aguardando todo de parte de la Providencia, y haciendo recordar, a quienes ven aprensivos el drama hondure帽o, a la figura b铆blica de David contra Goliat.
En momentos en que escribo estas l铆neas, el destituido presidente Zelaya amenaza con retornar a Honduras, con lo cual, seg煤n advertencia del Cardenal de ese pa铆s, se tornar谩 responsable por la sangre fratricida que pueda correr.
Delante de la resistencia hondure帽a, hasta el presidente-dictador Ch谩vez mira hacia el presidente Obama y espera que 茅ste quiebre las resistencias hondure帽as a la chavizaci贸n del pa铆s. Tambi茅n en momentos en que escribo estas l铆neas, se difunde la noticia de que la secretaria de Estado Hillary Clinton acaba de llamar al presidente interino de Honduras, y corren versiones que le habr铆a dado una especie de ultim谩tum.
La misma secretaria Clinton que en Honduras, en la reciente reuni贸n de la OEA, aprob贸 la absoluci贸n de la sanguinaria dictadura castrista; la misma que, junto con el presidente Obama, est谩 dispuesta a dialogar con el gobierno pro-terrorista iran铆, abre sus brazos a los comunistas cubanos, se re煤ne y r铆e con el presidente-dictador Ch谩vez, dio un portazo a la delegaci贸n civil hondure帽a que lleg贸 a Washington simplemente a explicar su versi贸n de los hechos.
Son dos pesos y dos medidas de una injusticia, una hipocres铆a y una arbitrariedad que claman a los cielos.
Como ya fue recordado, el Cardenal de Honduras advirti贸 al depuesto presidente Zelaya que ser谩 responsable por el ba帽o de sangre que pueda ocurrir si fuerza su regreso a su pa铆s.
Por mi parte, en cuanto ex preso pol铆tico cubano durante 22 a帽os en las mazmorras castristas, en mi condici贸n de embajador estadounidense ante la Comisi贸n de Derechos Humanos de la ONU durante varios a帽os y en cuanto simple ciudadano de las Am茅ricas, tengo la certeza de que as铆 como el presidente Eduardo Frei Montalvan pas贸 a la historia como el Kerensky chileno, por pavimentar el camino al socialista Allende, el presidente Obama corre el riesgo de pasar a la historia como el Kerensky de las Am茅ricas si contribuye a empujar a Honduras al abismo chavista.
*Ex preso pol铆tico cubano, ex embajador de Estados Unidos ante la Comisi贸n de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, durante las administraciones Reagan y Bush.