En los últimos dÃas hemos aprendido una serie de lecciones necesarias para trabajar por el fortalecimiento de la democracia en América Latina, uno de los puntos más importantes es descubrir que en Centroamérica existe un paÃs con el nombre de Honduras, con una población de aproximadamente 7.326.496 habitantes y considerando como uno de los paÃses más pobres de América Latina, pero con muchos rivales disputando el último lugar, entre ellos HaitÃ, Nicaragua, Bolivia, Guatemala, etc.
Luchando con otros para obtener el primer lugar en corrupción, pero la competencia es dura, porque sus rivales son: nuevamente HaitÃ, aquà aparece Venezuela, Ecuador, Paraguay y Nicaragua (Transparencia Internacional 2008).
Lo que a todos nos ha quedado claro de esta lección que “un golpe de Estado es un golpe Estadoâ€, desde cualquier perspectiva jurÃdica, polÃtica y ética. Siempre que en nuestra región se dé uno, será condenado por todos los paÃses y por los organismos internacionales ONU, UE y OEA. Y que el precio que pagará la población que vive de la ayuda internacional será caro, puesto que esta ayuda se le retirará inmediatamente cuando el golpe ocurra.
También aprendimos que el golpe de Estado en Honduras fue un golpe diferente a los que vivió América Latina en las últimas décadas, puesto que esta vez los militares no fueron el actor central, sino el instrumento de un conflicto entre los tres poderes del Estado
. Y que este conflicto ha sido provocado por los intentos “integracionistas†de la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (Alba).
En este proceso de aprendizaje forzado es necesario preguntarse, ¿será que la comunidad internacional sabe reaccionar y, sobre todo, condenar de igual manera cuando ocurren fraudes electorales en los paÃses latinoamericanos?, ¿Cuál será la posición de la organismos internacionales cuando se den elecciones generales y referéndum constitucionales y se les prohÃba que participen como observadores internacionales?
Entendiendo que estos últimos se están convirtiendo en uno de los instrumentos para las reformas constitucionales y considerando que la observación electoral no es solamente el dÃa del sufragio.
Por otro lado, ¿los organismos internacionales son conscientes del dinero perdido que se le está inyectando a la ingobernabilidad en América Latina? Tomando en cuenta las caracterÃsticas históricas de estos paÃses guerras, conflictos armados internos, autoritarismo, desigualdad, exclusión, pobreza…
¿Cómo se está trabajando la prevención de conflicto y la construcción de la paz en Centroamérica?
En ningún momento le estoy pasando la responsabilidad a la comunidad internacional, pero es necesario que también aprendan las lecciones de la actual coyuntura latinoamericana, como también nosotros tendremos que aprender o por lo menos intentarlo, porque de lo contrario seguirán apareciendo banderas polÃticas con consignas como la de “arriba los pobres del mundo†y en nombre de la democracia se cometerán nuevamente todo tipo de violaciones a los derechos humanos.
*Estudiante doctorado en estudios internacioanales e interculturales, Universidad de Deusto, Vizcaya, España.