Honduras
Un crimen y no una muerte por sumersión (ahogado) fue lo que sucedió con el niño Brayan Antonio Ulloa Godoy, de 10 años, el pasado fin de semana en Comayagua, según lo manifestado por un doliente al reclamar el cadáver en la morgue de Medicina Forense.
El cuerpo inerte del menor fue descubierto la tarde del domingo en una poza del río Humuya, después de una intensa búsqueda que iniciaron los familiares el sábado tras reportarse su desaparición.
El cadáver fue rescatado por elementos del Cuerpo de Bomberos y trasladado a la capital para practicarle la autopsia y determinar las verdaderas causas de muerte.
Lo tiraron a la poza
El señor Mariano Ulloa Bueso, abuelo del infortunado, relató que su nieto salió el sábado a buscar leña en la orilla del río, luego se metió al agua con la intención de buscar peces abajo de las piedras y no volvieron a saber nada de su paradero.
Después de varias horas de búsqueda encontraron el cadáver cerca de la colonia Lazos de Amistad, por lo que dieron parte a la Policía, que pidió apoyo a los bomberos para rescatarlo.
Al realizar el reconocimiento legal, la Policía manejó el caso como asfixia por sumersión, lo que los familiares pusieron en duda e iniciaron las pesquisas personalmente en la búsqueda del esclarecimiento del caso.
Ulloa Bueso es del criterio que su nieto no se ahogó por un accidente y sospecha que lo mataron dos individuos, luego lo lanzaron al agua para ocultar el crimen.
Aseguró que el niño "salió a buscarle una leñita a la mamá y se quedó cueviando en la orilla del río y allí lo mataron".
Aseguró que el martes anduvo investigando las circunstancias en que su pariente perdió la vida y que llegó a la conclusión de que se trata de un crimen cometido con alevosía.
Golpes
La versión que tengo, agregó, es que dos muchachos, un grande y un pequeño, que andaban montados en caballos, lo anduvieron siguiendo, lo agarraron y lo golpearon.
Prosiguió que el cuerpo de la víctima presenta hematomas en el cuello, así como golpes en la espalda y en los glúteos que le habrían propinado con un objeto romo.
"Allí fue que me lo agarraron y lo fueron a tirar a una poza de agua", expresó sin ocultar la tristeza en su rostro.
Reiteró que al infortunado lo estrangularon y lo tiraron al agua para que dijeran que se había ahogado, pero "eso yo no lo creo".
El doliente hace un dramático llamado a los cuerpos de investigación policial que hagan lo humanamente posible por esclarecer el crimen y se castigue a los responsables para que no quede en la impunidad.
"Yo quiero que las autoridades investiguen, porque no es un perrito el que han matado", demandó.
Confió que los principales sospechosos residen en la colonia Fuerzas Armadas de Comayagua y que ya están plenamente identificados.
Eso, dijo, fue un crimen, mataron a un niño sin defensa, porque lo agarraron entre dos. En la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) se confirmó que un equipo realiza una serie de pesquisas orientadas a determinar si los dos sospechosos son los autores de la muerte.