Lo que en la misteriosa India puede ser algo natural y acostumbrado, en esta parte del mundo da la impresión de ser una película de terror. Como cada año, los hindúes celebran el Festival Naga Panchami, también llamado Festival de la Serpiente.
La costumbre indica que los ofidios, considerados una divinidad, fueron llevados de un lugar a otro, en procesión, en carros tirados por bueyes.
Hay que verlo para creerlo: mujeres y ancianos, e incluso niños, se acercaban a una distancia más que temeraria, a solo unos pocos centímetros de las peligrosísimas, letales cobras, indica un reportaje de Jorge Alberto Balam, publicado yucatan.com.mx.
Experimentados encantadores de serpientes las hicieron moverse rítmicamente al compás de la música de sus flautas. Lo asombroso es que las víboras no escuchan nada, pero siguen el ritmo de la musical pieza.
En la lista de celebraciones del calendario hindú, casi una por cada día del año, este evento ocupa un lugar muy especial.
El objetivo de la celebración es asegurar una buena cosecha para la próxima temporada y, paradójicamente, calmar a las cobras. Un día después de los festejos, los venerados reptiles fueron liberados en los mismos campos donde los atraparon.
