Iraq
Un camión cargado de explosivos y detonado ayer frente al Ministerio de Relaciones Exteriores, causó extensos daños y dejó vehículos calcinados, al mismo tiempo que otros atentados en el resto de la ciudad causaron por lo menos 95 muertos.
Fue el ataque más mortífero y aparentemente coordinado en Irak en lo que va de año y fue un gran desafío al control iraquí de la capital. Una paulatina escalada de los ataques, tras la retirada de las fuerzas estadounidenses el 30 de junio de las grandes ciudades, aumentó los temores de que las fuerzas gubernamentales no están preparadas para brindar la seguridad necesaria.
Las autoridades iraquíes culparon a Al Qaida en Irak y otros insurgentes sunis de los atentados, al igual que el alto mando estadounidense tras advertir que el grupo islamista intenta causar un nuevo baño de sangre para minar la confianza pública en el gobierno encabezado por los chiíes.
"Los terroristas intentan reactivar el ciclo de violencia de años anteriores al crear una atmósfera de tensión entre el pueblo iraquí", dijo el presidente Jalal Talabani en una declaración.
Daños
La explosión que causó el mayor número de muertes, cerca de la cancillería, mató por lo menos a 59 personas e hirió a otras 250. Agregaron que otras cinco explosiones, en su mayor parte mediante vehículos cargados de explosivos, fueron detonadas en otras partes de la capital, matando por lo menos a 12 personas e hiriendo a decenas más.
Los ataques de la media mañana se produjeron primero en el ministerio de Hacienda y minutos después en la cancillería, al tiempo que caían obuses en la Zona Verde. En principio se desconocía el daño o las víctimas provocadas por los obuses.
Desde inicios del presente año, Irak ha vivido una oleada de atentados sangrientos que han provocado, al menos, más de 800 muertos y 2,000 heridos.