Honduras
Carecen de aire acondicionado, tampoco tienen vidrios polarizados y mucho menos huelen a fresa, pero eso sí, llegan a donde ningún otro puede ir.
Si un par de palabras tuvieran que definir su filosofía de trabajo, indudablemente serían: fuerza y voluntad de servicio.
Pese a no tener mayores comodidades, sin duda alguna que el servicio que estas unidades de transporte prestan en el cementerio general es VIP (Very Important People, o gente muy importante, por su significado en inglés).
Se trata de un especialísimo punto de taxis que se fundó el 12 de mayo de 1989, justo un Día de la Madre, y que está compuesto de unidades de transporte tipo Toyota Land Cruiser, es decir, puro equipo pesado. Esto debido a que las colonias en las que funcionan requieren este tipo de vehículos por la irregular topografía en la que operan.
Estas 13 unidades prestan servicio desde el Cementerio General hasta sitios como la 14 de Febrero, la San Martín, La Obrera y el barrio El Pastel; así como parte de las colonias Los Profesores, Las Ayestas y El Centavo. En todos estos sectores las calles son de difícil acceso por el mal estado en que permanecen y por las pendientes que en ellas hay. Los mayores usuarios de las unidades son los estudiantes que residen en estas colonias.
El costo del pasaje es módico, pues solo se paga tres lempiras. El servicio comienza a prestarse desde las 5:00 de la mañana y termina a las 9:00 de la noche, los siete días de la semana.
El padrino
El fundador de este servicio es don Jaime Soto, quien ahora tiene 66 años de edad y ya no posee ninguna unidad en este punto.
"Yo compré un Toyota camioneta para mi uso personal; en ese tiempo la calle de allá arriba era bien fea, allá en la parte alta, y venía mucha gente que me pedía que le colaborara para que le llevara a las madres que ya iban a dar a luz (para), que se las llevara al Materno (Infantil), o a enfermos que se los llevara a emergencia", relata el fundador de esta flotilla de taxis.
Don Jaime, como los vecinos le llaman cariñosamente, cuenta que lo llegaban a buscar hasta en horas de la medianoche para llevar personas enfermas al hospital escuela y "de ahí me nació poner a trabajar el carro, porque miré la necesidad que tenía la gente porque no subían taxis hasta allá arriba y no había otro medio de transporte".
Los trabajadores de este punto, así como los usuarios, manifestaron estar contentos y orgullosos de contar con este medio de transporte tan diferente a los de los otros puntos. El punto de taxis ya tiene 20 años de estar prestando este servicio y algunas unidades han sido heredadas para seguir con una tradición.
También hay que señalar que este punto está inscrito en Soptravi (antes Setco) desde el mismo año en que se fundó.
Don Jaime ya no trabaja, pues una complicación cardíaca le imposibilita conducir, pero dice sentirse orgulloso de que su idea de ayudar a las personas que no tenían cómo transportarse haya sido apoyada por otros vecinos que compraron ese mismo modelo de carro y lo pusieron a trabajar, y se llena aún más de orgullo al saber que sus nietos se ganan el dinerito para pagar sus estudios gracias a un acto de solidaridad que se convirtió en una forma de vivir para algunas personas.