Honduras
El sociólogo y analista político Julio Navarro ve un panorama oscuro para el país si, antes de las elecciones, no se resuelve la crisis política.
Aunque el proceso electoral tiene todas las características legales, el problema es a nivel internacional, donde no se ve al país institucionalmente, sino como un todo, como una nación en problemas por los hechos ocurridos el 28 de junio que concluyeron con la salida del poder del ahora ex presidente Zelaya.
Para Navarro, el voto independiente será la clave en este proceso que culminará el 29 de noviembre porque razonará su voto en función al origen, consecuencias e intereses de la crisis política.
Consecuentemente, los políticos tienen todo un gran reto por delante: persuadir a una gran masa descontenta en general, e indignada, en el caso del Partido Liberal.
Aquí los razonamientos de Navarro:
¿Cuáles son los retos que tienen los políticos a pocos días de iniciar la campaña? Los políticos nuestros están obligados a reinventarse la política electoral.
Primero, por el posicionamiento de los candidatos ante su base electoral que está seriamente agrietada por los acontecimientos que pasaron el 28 de junio de este año. Esto principalmente en el Partido Liberal.
Otro elemento importante es la credibilidad de los candidatos que surgieron antes de los acontecimientos del 28 de junio. La credibilidad fundamentalmente ante el 34 por ciento que es, más o menos, la población independiente que hay en Honduras.
Estos independientes hoy se ven un poco asustados por el proceso democrático que se había venido dando en el país y son peligrosamente tentados a quedarse como abstencionistas o buscar una salida electoral que dé una sorpresa política en Honduras.
¿En esta etapa de crisis deben cambiar las propuestas vacías a que nos tienen acostumbrados, por propuestas verdaderas? Los ofrecimientos a los electores tienen que ser sumamente mesurados, porque el imaginario social del elector no da para creer que las condiciones económicas y financieras del país den como para que un candidato pueda ofrecer cosas que es imposible cumplir. Ofrecer más de lo que se ha dado tiene que ver con los ingresos del Estado.
¿Deben continuar las cancioncitas con ritmos pegajosos? Las cancioncitas, si las hay, que sean para animar, pero no para definir las preferencias del elector por uno de los determinados candidatos.
¿Se puede hacer una buena campaña a tres meses de las elecciones? Habrá una campaña electoral partiendo casi de la nada porque los acontecimientos del 28 borraron el trabajo electoral que se tenía hasta ese momento. Hay que, primero, despertar el entusiasmo en la base electoral de cada partido.
Existe el peligro en esta campaña electoral de que el fantasma, entre comillas, de "Mel" Zelaya, siga disputando la agenda electoral en Honduras y la atención de los medios de comunicación. Todo esto se ha mantenido y no creo que de golpe se vaya a cortar.
¿Cómo ve la situación del candidato presidencial liberal? El candidato liberal era el virtual ganador de las elecciones hasta el 28 de junio, hoy es potencialmente el candidato perdedor en las elecciones del 29 de noviembre. Para este candidato realmente las cosas están difíciles porque el Partido Liberal está quebrado. No creo que en cien días el candidato liberal tenga la capacidad para poder consensuar y nuclear al Partido Liberal. Además, en el liberalismo hay indignación que es más difícil vencer que el descontento.
¿Y la situación del candidato nacionalista? A "Pepe" Lobo usted lo escucha decir "no estoy ni con uno ni con el otro", pero el pueblo hondureño está definido, o está en un lado o está en el otro. Esas posiciones equidistantes de los problemas que se están viviendo en el país son peligrosas para cualquier candidato. Yo soy de la opinión de que las elecciones deben posponerse.
¿Qué le depara al ganador de las próximas elecciones? Será el ganador de un proceso electoral cuestionado internacionalmente y esto generará un gobierno realmente débil. Otro elemento es que un gobierno surgido de estas elecciones, como ninguno otro, realmente va a tener una oposición. Tendrá una oposición más de carácter social, de grupos de presión, que de grupos partidarios.
Pero la clase política y el TSE argumentan que las elecciones son legales, que no tienen nada que ver con lo ocurrido el 28 de junio. ¿Le parece? La legalidad está dada por la Constitución y las normas, el problema es que vivimos una crisis inédita y las elecciones no tienen cuestionamiento de legalidad, tienen cuestionamiento de credibilidad. Legalmente no hay cuestionamientos porque el Tribunal es un organismo independiente, autónomo. Pero el problema es que en el exterior a nosotros nos ven institucionalmente, nos ven como país, ¿Qué deberá hacer el nuevo gobierno que surja de las elecciones? Tiene la enorme obligación de hacer un gobierno de total integración, de buscar la convergencia de todos los sectores al margen de las diferencias que puedan tener. Yo no creo que a partir de febrero podamos en Honduras tener un gobierno de partido, tiene que haber un gobierno incluyente de todos los sectores, no de los que siempre se han repartido el poder. El nuevo gobierno va a iniciar buscando legitimidad en el exterior.¿La crisis generará abstencionismo o, por el contrario, afluencia masiva? En los momentos de crisis política, la población se arma más de entusiasmo para ir a votar. El problema es que la gente, en un momento de crisis, no vota a favor de alguien. Vota en contra de alguien y en eso puede salir favorecido Carlos H. Reyes porque puede reflejar el resentimiento y la indignación que hay en varios grupos.
¿Qué podemos sacar de positivo de esta crisis política? Esta crisis nos debería llevar a un entendimiento entre todas las fuerzas para poder llevar acciones estratégicas que fomenten el desarrollo económico de Honduras. Un plan de nación a 20 años que fomente el desarrollo económico de Honduras, la inversión, el empleo, el mejoramiento de la educación. Aquí se necesita un pacto educativo porque no podemos seguir con esta crisis educativa permanente.
Cronología
28 de mayo. El TSE convoca al pueblo hondureño a elecciones generales.
28 de junio. Es derrocado el presidente Manuel Zelaya y expulsado del país.
22 de julio. El mediador Óscar Arias presenta el Acuerdo de San José.