Antes, la banda de rock chilena Difuntos Correa recibÃa tres centavos por dólar de las ventas de sus discos. Y es que en el negocio de la música quienes llevan a cuesta la pesada tarea de crearla, normalmente obtienen una de las tajadas de ganancias más ligeras. La disparidad es consecuencia del complejo ordenamiento de la industria, donde el artista normalmente es sólo uno de los múltiples engranajes de la voluminosa máquina de vender melodÃas, el commodity de un producto que primero debe ser procesado antes que el CD esté en manos del aficionado.
Para suerte de los intérpretes, el modelo está cambiando. En Internet, las descargas de canciones y la popularización de dispositivos móviles están transformando el negocio, acercando al consumidor final al artista y suavizando el férreo control de las grandes disqueras sobre la industria. Y esos cambios están abriéndoles nuevas oportunidades para los artistas y para una serie de nuevos empresarios.
Ejemplo de ello es PortalDisc, tienda de música virtual chilena que ofrece las obras de cientos de artistas independientes además de todos los sellos del paÃs. El portal distribuye las canciones a través de Internet, con un costo muy inferior que vender CD en tiendas. Y ese bajo costo significa mayores beneficios que pueden ser distribuidos entre el portal, los artistas y los propios consumidores, quienes obtienen el producto a un tercio del precio normal.
MAYORES GANANCIAS. En el caso de Difuntos Correa, operar a través de PortalDisc significa una mayor participación en las ganancias de los discos vendidos que lo que recibÃa a través de su sello original de ventas. "Con el sello (disquero), por cada disco que se vendÃa en las tiendas a un precio de 15 dólares, nosotros recibÃamos medio dólar. Era una desproporción absoluta", dice Sebastián Milos, manager de la agrupación musical, quien también es el gerente general de Ludik, empresa desarrolladora del Portal.
Todo comenzó con una postal que distribuÃan a la salida de sus conciertos, la cual contenÃa la carátula de sus discos y un código que permitÃa descargar sus obras online. Esto eventualmente condujo a la creación de PortalDisc.
Pero la principal motivación provino del declive de las ventas de CD, situación que estaba llevando a los Difuntos Correa cada vez más cerca de su propia defunción. "Después de la inversión de fabricar el disco, nos preguntábamos para qué", dice Milos. "El disco ya casi no se vende, por lo menos en Chile. Un grupo que venda 2,000 discos acá es considerado un éxito".
AUGE EN EL MUNDO. Y la tendencia es mundial. En EE UU las ventas por descarga digital han estado creciendo aceleradamente y actualmente representan alrededor de 2,700 millones de dólares anuales, un tercio del total del mercado, según datos de la Asociación de la Industria Disquera de EE UU.
Para Koleman Strumpf, profesor de la Universidad de Kansas, y quien sigue a la industria de cerca, las disqueras se han quedado dormidas en evaluar cómo el fenómeno de Itunes, el portal de Apple, está impactando el negocio.
"La industria disquera suele registrar de tiempo en tiempo diferentes perÃodos de transformación en la manera en que entrega el contenido. Éste serÃa uno de ellos", dice. "No está claro si el CD va a desaparecer totalmente; lo que sà está claro es que la industria se está tardando demasiado en experimentar con nuevos formatos y encontrar maneras alternativas de hacer negocios".
Pero no todos están desaprovechando las nuevas oportunidades. Un ejemplo es el desarrollo de ArtistShare, un startup estadounidense que desempolvó un concepto medieval para incorporarlo en la era virtual.
PROMOCIÓN DEL ARTISTA. A diferencia de lo que hacen las disqueras tradicionales, el modelo de negocio de la empresa no es vender las canciones sino al artista, a través de un programa en que los aficionados auspician directamente al cantante, explica Brian Camelio, CEO y fundador de la compañÃa. Los aficionados compran "participaciones" de las nuevas obras y, a cambio, reciben la experiencia de ser productores, que involucra entre otras cosas y dependiendo de los diferentes grados de auspicios, de informes mensuales, la inclusión del nombre del auspiciante en los créditos y hasta la posibilidad de estar presente en las grabaciones. Los precios varÃan desde decenas hasta miles de dólares, dependiendo del artista y del grado del auspicio.
Si el modelo le parece conocido, es porque era el formato usado por siglos por los artistas que requerÃan un mecenas para poder comer mientras se entregaban de lleno al arte. Para Camelio, ahora representa el futuro.
"Vemos a la industria más como una de servicios que una que vende música al detalle", dice Camelio. "Éste es el futuro. La tecnologÃa hace cada vez más fácil digitalizar la información y compartirla, y no se presenta un dilema moral al usuario porque simplemente es demasiado fácil de hacer. Y es más fácil, y más natural, compartir una pieza musical con un amigo que ir a la calle a comprarla".
Esa democratización de la música, si bien tiene un impacto nocivo en los bolsillos de las disqueras tradicionales, más bien trae beneficios para el artista. Leonardo Granados, músico venezolano que junto con Paquito de Rivera, Edward Simón y Scott Colley, participan en el Bolero Project, dice que una iniciativa como la suya -que describe como un matrimonio entre bolero y jazz- serÃa difÃcil de realizar hoy a través de las compañÃas disqueras tradicionales, con su énfasis en las piezas comerciales.
"La web nos ha llevado a los artistas a pensar diferente", dice Granados. "El modelo de ArtistShare nos otorga total libertad en el proceso de creación, además de permitirnos brindar una experiencia interactiva a los aficionados durante el proceso de creación", añade el artista.
Pero si bien ArtistShare se volcó a la época de los Medici para conseguir su modelo de negocio, la brasileña Trama no tuvo que ir tan lejos. La empresa ofrece descargas gratuitas de discos completos a través de su portal Album Virtual, bajo el auspicio de compañÃas que pagan la cuenta a cambio de publicitar su participación.
"Creamos Album Virtual en 2007, inspirados en el modelo que era usado hace décadas por los canales de televisión y por las estaciones de radios abiertas, donde el contenido era ofrecido de manera gratuita, financiado por un auspiciador", dice João Marcello Bôscoli, presidente de Trama; "debido a que gran parte de la audiencia de la música en la web está acostumbrada a obtenerla gratuitamente, desarrollamos un modelo económico que implementa parte de esa premisa".
Y esa premisa parece estar dándole buenos resultados. Hasta el momento el portal ha registrado más de 250,000 descargas y más de 650,000 streamings (mecanismo que permite al usuario escuchar la música sin que ésta quede almacenada en el disco duro).
A cambio la empresa cobra a las empresas entre 25,000 y 100,000 dólares por cada auspicio, dependiendo de la popularidad del cantante.
"Hoy ya tenemos otros 10 lanzamientos previstos, además de la negociación de catálogos enteros para continuar ganando escala", dice Bôscoli. Quedará por ver cuánto tiempo tomará para que las grandes disqueras despierten ante estas nuevas amenazas.
