Honduras
El candidato presidencial liberal, Elvin Santos, ha emprendido con su campaña una ardua y dura lucha: primero, unificar su partido y, posteriormente, convencerlo para que asista a las urnas.
Es una labor difícil pero no imposible, a juicio del analista político, Raúl Pineda, quien conversó con EL HERALDO:
¿Qué pretende Elvin Santos con esa campaña donde sobresale más la bandera y el color de su partido, menos su fotografía? Don Elvin tiene un gran reto, primero, revertir una tendencia y, segundo, unir un partido que está en división. Para esto tiene que actuar con mucha inteligencia y apelar a los más profundos sentimientos partidarios.
Lamentablemente, la campaña de Elvin es el reto de un hombre que tiene que actuar prácticamente solo porque sus candidatos a diputados son políticamente muy livianos, muy modestos y poco le ayudan.
Consecuentemente, él tiene que buscar el partido y tiene que hacer una propuesta que permita revertir una tendencia que lo desfavorece y que le permita unir un partido que todo el mundo conoce está fracturado.
Pero el éxito de la candidatura de Elvin Santos no depende de Elvin Santos, sino de los errores de don Porfirio Lobo.
¿Qué procura don Elvin al utilizar los términos de "chele", "colorado" en su campaña? Apela a un sentimiento casi atávico del Partido Liberal, apela al corazón del Partido Liberal y no a su cerebro. Pero descuida el hecho de que la política se planifica con el cerebro y se ejecuta con el corazón. El solo está apelando a lo sentimientos del Partido Liberal, pero no a sus razonamientos.
¿Está Elvin Santos apostando al orgullo de los liberales para que salgan a votar? Ciertamente. Y está en lo correcto en cuanto a la idea, en cuanto al método, el desarrollo de la campaña nos dirá si hizo lo correcto o no. En los partidos, en otras campañas, el candidato ha sido más importante que el partido, en esta campaña, en el caso de los liberales, el partido va a ser más importante que el candidato. Si logra unir el partido tendrá posibilidades de ganar, si logra cohesionar, apelar a los sentimientos del Partido Liberal, puede constituirse en una expectativa de triunfo. El problema de él es si podrá operar algo milagroso en apenas tres meses.
¿No cree usted que la presencia física de un candidato presidencial también es importante? En Latinoamérica la presencia física del candidato es un factor determinante para participar en una contienda electoral. En la papeleta, la gente tiene que ver la fotografía de don Elvin Santos. En consecuencia, tiene que haber una mezcla armoniosa del trabajo del partido y la figura del candidato pero en este caso particular, la ruta tiene que orientarse a darle más protagonismo al partido y a la propuesta que a la propia persona.
¿Se podrá recuperar Elvin? Lo veo muy difícil, aunque no imposible. Desafortunadamente, para don Elvin Santos el tiempo es corto, pero, las acciones del grupo liberal, llamado de la Resistencia, lo están empezando a victimizar y recuerde que el hecho de asumir el papel de víctima y de agobiado fue lo que permitió que ganara las elecciones internas.
¿Cómo se imagina usted el pensamiento del voto duro del Partido Liberal y el voto independiente un día antes de las elecciones? El voto duro del Partido Liberal va a votar por el Partido Liberal. El voto independiente del Partido Liberal se va a dividir entre don Elvin Santos y la candidatura de Carlos H. Reyes o el candidato de Unificación Democrática.
Hay quienes piensan que los sectores que apoyaron la salida de Zelaya, que nunca han votado, esta vez irán a las urnas. ¿Usted qué cree? Por supuesto, pero este voto va claramente definido en favor del Partido Nacional porque existe el temor de que fue, en el Partido Liberal, donde se generó una anarquía y una crispación que nunca había conocido la sociedad hondureña y este será un voto de castigo para el Partido Liberal.
Ahora, hablemos del Partido Nacional. ¿Cómo ve su mensaje de campaña? El candidato debe cambiar su discurso, tiene que ser más concluyente, más moderno, más definido y abandonar algunas tentaciones provincianas como estar mencionando permanentemente el nombre de su esposa.
Comparte esa crítica de los liberales de que Lobo Sosa no se define, que es dubitativo ante esta situación de crisis? Me dicen que esto es producto de una investigación científica y de una encuesta de sus asesores recomendándole que no se involucre en el debate. Pero yo siento que debería de ponderar lo que gana y lo que pierde.
La campaña de los dos partidos históricos pareciera va orientada a unificar a la familia hondureña. ¿Usted cree que se logre? Veo un peligro. Y este peligro es un proyecto extranacional empujado por la izquierda a efecto de hacer colapsar el modelo democrático y sustituirlo por el modelo del Socialismo del Siglo XXI.
¿Cómo así?
Todos sabemos que las intenciones del presidente Zelaya y su grupo se orientaban a establecer un gobierno de naturaleza socialista en Honduras y que esto colapsó. Esto se convierte en un peligro para los dos partidos donde la línea democrática, o la de derecha, es predominante, y ante el peligro, los partidos tienen una coincidencia ideológica que resuelve hacer una campaña de competencia y no de confrontación. Esto es bueno para la convivencia de los hondureños.
¿O sea que la izquierda también está en campaña? La izquierda tiene un proyecto. En su primera etapa, debilitar al Partido Liberal, en su segunda etapa, destruir al Partido Nacional hecho gobierno y en el próximo proceso electoral conjuntar sus fuerzas y hacer subir un tercer componente político que le permita acceder al poder por la vía electoral.
¿Cuál sería el papel de Zelaya en este proyecto de la izquierda? Zelaya ya no es una figura importante en ese proyecto porque él no pertenece ni pertenecerá a la genuina izquierda política centroamericana.
¿Tendrán posibilidades los otros partidos e independientes? La DC va a crecer. Tiene un buen candidato. Carlos H. Reyes va a capitalizar un resentimiento que hay en un sector de la ciudadanía. En el Pinu y UD veo un acelerado proceso de decadencia.