La mayorÃa de la gente piensa en el Renacimiento principalmente en términos de grandes obras de arte. Pintores, escultores, arquitectos, poetas y filósofos han dejado una abundancia de ejemplos de su ingenio. Se nos ha enseñado a ver sus elevadas creaciones como representativas de un tiempo cuando el espÃritu humano, liberado después de siglos de ascetismo estéril y de pensamientos fanáticos del "más allá", emergió para enfatizar una nueva autoconfianza.
Se dice que los artistas renacentistas mostraron una nueva apreciación por la naturaleza en toda su variedad, especialmente la naturaleza humana en su singularidad y multiforme complejidad. Se nos dice que sus obras celebran la vida al proclamar una nueva libertad para explorar ideas nuevas, para desafiar los antiguos dogmas, para tomar control del destino de uno, para gloriarse en la humanidad y todas sus potencialidades.
PADRE DE LA LENGUA ITALIANA. Tras la huella de estos "Gigantes del Renacimiento" queremos compartir con ustedes la figura de Dante Alighieri, padre de la lengua italiana, quien nació en 1265, en la ciudad estado de Florencia. Parece probado que su familia pertenecÃa a la pequeña aristocracia, venida a menos tras el desarrollo del comercio y la banca por la burguesÃa. A pesar de ello participó muy activamente de la vida oficial de la ciudad. Tuvo amistad con el poeta Guido Cavalcanti, máximo exponente por entonces de la escuela poética del Dolce Stil Novo. Momento decisivo fue su encuentro con Beatriz (Beatriz di Folco Portinari, casada con un prestigioso miembro de la familia Bardi, conocida desde su niñez por nuestro poeta y muerta en 1290).
De la existencia real de Beatriz y de su transformación simbólica surge la literatura alegórica que tanta importancia tuvo en la Edad Media europea. Dante preanuncia "La divina comedia" en una obra anterior al decir que dirá de Beatriz lo que nunca ha sido dicho de mujer alguna.
La sublimación de este amor se produce a través de la entrega absorbente de Dante a los estudios de filosofÃa. Esta es la nueva vida que inicia Dante y que le lleva a apartarse del estilnovismo para entregarse a una labor de creación sin precedentes. En esta etapa se dedica también muy intensamente a la polÃtica. En Dante se da un perfecto maridaje entre teorÃa y práctica, entre razón y acción. En 1301 acabó su carrera polÃtica y comenzó un prolongado aunque fecundo exilio, que duró veinte años y solo concluyó con la muerte del poeta. La razón del exilio fue la polÃtica de dominio temporal del papado, personificada en Bonifacio VIII (Papa que junto a Nicolás III aparece condenado en el infierno en los términos más duros), que aliado con Carlos de Valois intentó el dominio sobre toda la Toscana. Cuando este último se apoderó de Florencia, Dante fue condenado al exilio.
La figura de Beatriz se va sublimando convirtiéndose en ejemplo de vida insuperable, en alma subida al cielo, inspiradora de la tendencia de Dante a la gloria eterna.
LA OBRA. "La divina comedia" puede ser considerada como la máxima creación del pensamiento medieval. Esta obra ofrece más de lo que podrÃa derivarse de una lectura superficial: es la experiencia espiritual de un cristiano, todo el saber de la época concentrado, un retrato apasionante de los acontecimientos personales y colectivos que su autor vivió, una visión mÃstica exquisita en su expresión y por último, un mensaje anunciador de la reconquista de la justicia y la libertad por todo el género humano.
La idea primitiva que lo inspira será la exaltación celestial de la mujer amada; tras su muerte, una continuación del amor que transciende las dimensiones fÃsicas de este mundo convirtiéndose en pura espiritualidad.
El tÃtulo que hoy conocemos de "Divina comedia" apareció por primera vez en la edición de Venecia de 1555; los contemporáneos la conocieron solamente por "Comedia". Ni el argumento ni el género literario coinciden con lo que modernamente llamamos comedia. Comedia serÃa más bien para Dante lo que empieza mal y acaba bien. El viaje de Dante desde el infierno hasta el paraÃso es el paso desde el pecado a la gracia.
Dante se inspira en el mundo clásico (Virgilio y la bajada de Eneas al Tártaro; el Somnium Scipionis de Cicerón, el sistema de las esferas celestes, etc) asà como en las Sagradas Escrituras y sobre todo en los padres y en la literatura religiosa medieval. También podrÃa haber influido el árabe "Libro de la escala" o "Bajada a los infiernos del profeta".
Dante se expresa alegóricamente a través de los números, entre los cuales hay algunos que representan en algún grado la perfección: el uno, porque se expresa a sà mismo, porque no está formado por parte, porque uno es Dios; el tres expresa la Sagrada Trinidad divina, etc. AsÃ, "La divina comedia" es un solo poema dividido en tres cánticas, cada una compuesta por 33 cantos, que junto con el proemio (primer canto introductorio) dan un total de 100, con lo que todo se vuelve a cerrar en la unidad.
El poema narra el viaje de Dante desde la selva en que se encuentra perdido (el pecado) por el único camino practicable, por el subsuelo, guiado por el alma de Virgilio (sÃmbolo de la razón que domina el pecado de los instintos), a través del infierno, donde van conociendo los pecados y los padecimientos consecuentes de diversos personajes. Después de atravesar todo el infierno llegan al monte del purgatorio, y comienzan su ascenso; allà conocen a los que padecen duros castigos pero que al menos conservan la esperanza de que algún dÃa entrarán en el paraÃso. Una vez purificado tras su ascenso por el purgatorio, Dante llega al paraÃso. Aquà se despide de Virgilio, que ya no puede seguir conduciéndolo y a partir de aquà quien lo guiará será Beatriz (llega un momento en que la razón no puede ir más allá y debe continuar en su lugar la gracia). Dante ascenderá en los distintos grados de la perfección y felicidad del paraÃso hasta llegar a la contemplación interna de Dios.
SIGNIFICADO. No cabe duda que en la época de Dante, en las postrimerÃas de la Edad Media, plagada de dogmas y creencias estrechas, hacer metáforas sobre el paraÃso y el infierno, queriendo explicar que no son lugares fÃsicos, sino verdaderos "estados de consciencia", era un trabajo arduo y hasta peligroso. De modo que las imágenes de Dante también llegan de la mitologÃa cristiana: El infierno es una especie de cráter, de cono invertido por el que se va descendiendo a través de cÃrculos cada vez más estrechos. En los primeros cÃrculos se castigan los pecados menos graves, y asà en un orden creciente de toma de consciencia del error, hasta llegar al centro de la Tierra y fin del infierno. En el purgatorio se hace el movimiento contrario: en vez de bajar se asciende por la montaña del purgatorio, en cuya cumbre se encuentra el paraÃso. Dante va conociendo las pruebas purificadoras que experimentan las almas. Todos los personajes que hay en el purgatorio han actuado por amor, aunque lo hayan hecho de manera errada. Los más cercanos al paraÃso son los menos errados y los más despiertos por su estado de consciencia. En el paraÃso todos son completamente felices, las almas son presentadas en la infinita variedad que existe dentro de la completa felicidad. El infierno o el paraÃso solo son metáforas de las diversas condiciones del alma humana.
Basta observar el entorno, observar nuestra propia experiencia actual y la de nuestros contemporáneos o explorar la vida de personajes de la historia, para darnos cuenta que cada quien vive sus propios infiernos y dependiendo del trabajo interior que nos lleva a vivir con valores, las lecciones de la vida nos hace avanzar hasta el goce de nuestros paraÃsos.
El viaje de Dante es, en resumen, el viaje mÃtico del alma en busca de la tan añorada felicidad.
