Honduras
La novedad en el cuartel de Manuel Zelaya, en la embajada de Brasil en esta ciudad, fue la presencia de Romeo Vásquez Velásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF AA).
El jefe militar llegó en horas de la noche del miércoles y estuvo a unos 50 metros de la embajada.
Para evitar ser visto ordenó desalojar a la prensa nacional e internacional que estaba en guardia en las afueras de la sede diplomática.
El pretexto de los militares y policías era que se había prohibido la estancia en ese lugar por el toque de queda.
Pero los medios de comunicación se quedaron en las inmediaciones del supermercado Mas x Menos, desde donde EL HERALDO fotografió a Vásquez Velásquez cuando dialogaba con su tropa.
Vásquez Velásquez, a quien Zelaya le amplió su período de mando por tres años más, estaba vestido con la fatiga de reglamento y usaba una gorra militar.
"Fue una visita normal", catalogó el vocero de las FF AA, Ramiro Archaga, cuando fue consultado por EL HERALDO sobre esa visita.
"Mi general (Vásquez Velásquez) acostumbra a darle apoyo a la tropa que cumple misiones, les levanta la moral", amplió Archaga.
La visita se realizó al filo de las siete de la noche. Y casi a las 11:00 de la noche de ese mismo día el comandante del Ejército, Miguel Ángel García Padget, también siguió el ejemplo de Vásquez Velásquez.
"Es que la tropa que está apostada en la embajada, todos son del Ejército, y él (García Padget) como comandante de esa rama debe estar pendiente de sus hombres", amplió el vocero.
Las Fuerzas Armadas de Honduras tienen tres ramas militares: Fuerza Aérea, Naval y Ejército. En todas ellas se totalizan alrededor de 12 mil efectivos, unos seis mil de tropa, cuatro mil oficiales y los restantes son personal auxiliar.
"No se trató de buscar ningún acercamiento con el ex presidente y mis generales", respondió Archaga cuando se le cuestionó si la idea era hablar con Zelaya, que ayer cumplió su cuarto día de permanecer como "huésped" en esa sede diplomática.
"Nosotros nos debemos al poder civil, al Poder Ejecutivo, estamos prestos a lo que ellos decidan y negocien, nosotros en este momento solo apoyamos a la Policía en el resguardo de la embajada y los comandantes visitaron el lugar solo para darle moral a la tropa", reiteró Archaga.
Extraoficialmente se ha dicho que el ex mandatario tiene aliados dentro de las FF AA que apoyarían su retorno.
¿Intervención divina?
Al cuarto día de estar resguardado en la embajada carioca, el ex presidente recibió una visita "divina". El obispo auxiliar de Tegucigalpa, Juan José Pineda, llegó al lugar para reunirse con Zelaya.
El encuentro duró al menos dos horas. Pineda llegó al filo de la una de la tarde y abandonó el lugar como a las tres.
El líder católico fue escueto con los medios de comunicación.
Se limitó a decir que visitó a Zelaya por cuenta propia con la idea de mediar en la solución.
Pineda dejó entrever que hay cierto nivel de negligencia en ambas partes, por lo que él pretendía acercarlos. Para eso el padre invocó súplicas a Dios. Participaron de esa jornada Zelaya, su esposa Xiomara y Rasel Tomé, uno de los tantos seguidores que acompañan al ex presidente en el interior de la embajada.
Por la mañana el padre Andrés Tamayo, que permanece dentro de la embajada, también ofició una misa para pedir por la restitución de Zelaya. Por la tarde trascendió que Pineda se habría reunido con Roberto Micheletti.
El resto del día se repitió la historia de las últimas tres jornadas.
Ingresaron más alimentos, productos para el cuidado personal y medicamentos; el cuerpo de Bomberos acudió a la sede diplomática para abastecer de agua el lugar.
En horas de la tarde, Zelaya recibió la visita de cuatro de los seis candidatos presidenciales en un intento por iniciar el proceso de diálogo y solventar la crisis política que atraviesa el país.