Galileo Galilei, Con la mirada en las estrellas

La invención del telescopio permitió observar a miles de kilómetros de distancia
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26.09.2009 - Nueva Acrópolis - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Cómo veríamos el cielo si no hubieran existido hombres como Galileo? ¿Sabríamos que vamos navegando por el espacio estelar a bordo de una gran bola que da vueltas mirando al Sol?

En este 2009, Año de la Astronomía, podemos encontrar una buena excusa para acercarnos otra vez a la figura de Galileo Galilei. Nacido en 1564 en Pisa, Galileo, como buen renacentista mostró interés por todas las artes y ciencias en general, destacándose principalmente en la física y astronomía, campos en los que abrió brechas que consolidaron otros después.

Su padre Vicenzo Galilei, músico por vocación y comerciante por obligación, le inculcó el amor por el conocimiento. De él no solo heredó el gusto por la música, sino también su espíritu combativo y su carácter independiente, haciendo suya la idea paterna de que aquellos que persiguen la verdad no deben basarse en argumentos dogmáticos para mantener sus creencias, sino buscar argumentos que las apoyen sin claudicar ante adulaciones.

Aunque Vicenzo lo estimuló para que iniciara estudios de medicina, no retiró su apoyo cuando Galileo se descubrió su pasión por las matemáticas una vez dentro de la universidad. Descubriendo a Platón, Pitágoras y Arquímedes, aparecieron ante él nuevos desafíos. Por ser el mayor de siete hermanos, durante una parte de su vida tuvo que preocuparse de los menores, además de los tres hijos propios que tuvo.

EL INICIO DE SU PASIÓN. Siendo todavía muy joven, una lámpara que oscilaba en la catedral de Pisa puso en marcha su imaginación. Los ojos del buscador inquieto se distinguen de los del hombre común en que, aun mirando hacia el mismo objeto, ven otras cosas que desencadenan un proceso de intuición y razón que desemboca en una idea genial. A partir de esta lámpara, Galileo sacó a la luz las leyes del movimiento pendular y las del movimiento acelerado.

Otras ramas de la física fueron también objeto de su interés, o tal vez podría decirse de su apasionamiento, como el estudio de las trayectorias de los proyectiles o las estructuras de los imanes. Se le puede considerar el fundador de dos ciencias que hoy llamamos Dinámica y Resistencia de materiales, debido a los resultados que obtuvo en sus investigaciones sobre mecánica, los cuales fueron publicados a lo largo de su vida. Estos estudios fundamentaron el trabajo posterior de algunos científicos de la talla de Isaac Newton para citar alguno.

INVENTOS. Aunque, se destaca por el perfeccionamiento del telescopio, Galileo pasó toda su vida inventando o mejorando aparatos que cumplían funciones interesantes y prácticas, como la balanza hidrostática útil para la determinación de pesos específicos, el pulsómetro (que proporciona una escala de tiempo para medir el pulso), un termoscopio, una máquina para elevar agua (posiblemente ancestro de la actual bomba de agua), un reloj astronómico y algunos otros mecanismos de aplicación militar, llegando a establecer un taller donde se construían brújulas, termómetros y otros artilugios.

En 1609 llegó a oídos de Galileo que un holandés llamado Hans Lippershey había presentado en la corte un nuevo instrumento óptico, una especie de anteojo avanzado, que había construido uniendo una lente cóncava y otra convexa. Este mecanismo hacía que los objetos distantes parecieran más cercanos. Inmediatamente, Galilei se dio cuenta de la gran importancia práctica que este invento suponía y lo buscó ansioso por los mercados de Venecia.

Lo que empezó como un mirar curioso de objetos que se compran y se venden, terminó siendo el comienzo de una gran aventura, para Galileo y otros inquietos exploradores que llegaron después. Aquello que fue casi un juguete al principio, se transformó en manos de Galileo en un telescopio, palabra mágica para la ciencia desde su aparición.

En seguida, Galileo Galilei se puso manos a la obra. Perfeccionó el objeto encontrado y consiguió superarlo con creces en su uso, pues a diferencia del de Lippershey, su telescopio no deformaba la imagen y conseguía un aumento muy superior de hasta seis veces el tamaño real.

La invención del telescopio permitió observar a miles de kilómetros de distancia y ver cómo eran esos enigmáticos gigantes que pueblan el cosmos y que desde el ojo humano se aprecian como simples puntos luminosos en el cielo y que consecuentemente despiertan nuevas interrogantes: ¿somos los únicos en el universo? ¿Nos rigen las mismas leyes? ¿Esta perfección puede haber sido fruto del azar?

Estas son las cuestiones que desencadenan el torrente de ideas, hipótesis y reminiscencias que afloran, en un momento dado, en la conciencia de algún personaje con suficiente relieve como Galileo, capaz en su momento histórico de abrir una puerta por la que miraron todos los que llegaron después.

Galileo solía ir de excursión por el cielo visitando la Luna, Saturno, Júpiter… Una vez que hizo su primera visita, nada lo libró de su paseo cotidiano por el firmamento. Pronto descubrió que la Luna tenía montañas, que la Vía Láctea era una agrupación innumerable de estrellas y que algunas estrellas visibles son, en realidad, cúmulos de estrellas. Contó las estrellas de Orión, descubrió los cuatro satélites de Júpiter (en su honor llamados Galileanos), estudió las manchas solares y descubrió la existencia de algo alrededor de Saturno que no lograba definir. Cincuenta años más tarde, con instrumentos más sofisticados, se supo que eran los anillos que lo rodean. Observó que Venus presenta fases, como la Luna, divisó cometas y novas, y mostró por primera vez sus descubrimientos de un cielo inexplorado. Por lo anterior tiene bien merecido el título de "Padre de la astronomía moderna".

 

DEVELADOR DE SECRETOS. Indudablemente, personas como Galileo habrían existido de todas maneras. Tal vez se hubiera llamado de otra forma, o podría haber tenido otra apariencia, sin embargo, las preguntas que surgen dentro del ser humano, pulsando fuerte para ser oídas, siempre habrían sonado: ¿qué hago aquí, en medio de esta inmensidad? ¿Para qué he venido? ¿De dónde vengo?

Galileo no cesó en su empeño por desentrañar los secretos que el cielo escondía. Pero los científicos son humanos, tienen defectos y a veces se equivocan, lo cual no quita validez a sus descubrimientos. Entre las virtudes de Galilei no parece haber estado la diplomacia, y tampoco parece haberse esforzado en adquirirla, lo cual le originó algunos dolores de cabeza. Ya en su época de universitario, tuvo que pagar varias multas por no querer adoptar la indumentaria establecida, que consideraba que entorpecía sus movimientos, lo cual defendió incansablemente a través de sus tesis.

Esta faceta de "rebelde" no le ayudó cuando sus descubrimientos contraponían las ideas de la época. En un mundo geocéntrico, con las hipótesis copérnicanas difundidas clandestinamente, cada descubrimiento de Galileo, fruto de la observación directa de los cielos, contradecía la verdad vigente.

Durante mucho tiempo y debido a su habilidad al escribir, ridiculizó a sus oponentes, con brillantez y con mucha imprudencia, lo cual le aseguró muchos enemigos que casi lo enviaron a la hoguera. Galileo, ante el riesgo de ser torturado y condenado a muerte, se retracta públicamente de sus convicciones: "abjuro, condeno y detesto los dichos errores y herejías…".

Se desconoce si llegó a decir: "Y, sin embargo, se mueve". Fuera pronunciada o no esta frase, la Tierra y los demás cuerpos siderales siguieron sus rutas ancestrales sin tener en cuenta las disputas humanas al respecto. Pocas frases se habrán repetido tantas veces como esta, y pocas tan impregnadas de esa rebeldía natural del hombre ante las trabas artificiales que intentan restringir su capacidad para analizar el mundo que le rodea y preguntar en una actitud filosófica: "¿por qué?".

Las leyes naturales continúan en curso, indiferentes a lo que los humanos decidan sobre ellas o al conocimiento o ignorancia de las mismas, funcionando, y seguirán haciéndolo se conozcan o no sus secretos. A Pesar de lo anterior, es evidente que el destino del hombre sería mejor si en vez de dedicar sus esfuerzos en alterar la naturaleza, los reorientase a escuchar su callada melodía y oscilar al ritmo de sus pasos, después de todo; la Tierra es el hábitat del hombre y, aunque está bastante claro que no puede vivir sin ella, es también probable que ella pueda vivir de la especie humana.

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Galileo Galilei es uno de los más grandes astrónomos y físicos italianos. Se le considera el inventor del telescopio.
Galileo Galilei es uno de los más grandes astrónomos y físicos italianos. Se le considera el inventor del telescopio.

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