Honduras
La banca privada de Honduras ha incrementado su solidez. Indicadores como capitalización, activos, capital y reservas han registrado una considerable mejoría en los últimos años.
Así lo destaca el Fondo Monetario Internacional, a través de los resultados de la Evaluación de la Estabilidad del Sistema Financiero de 2009 (FSSA, por sus siglas en inglés) respecto al Programa de Evaluación del Sector Financiero de 2003 (FSAP). No obstante, el FMI considera que aún permanecen significativos desafíos.
Fortalezas y retos
Según el análisis de ese organismo financiero internacional, los bancos han empezado a aumentar sus amortiguadores de liquidez en respuesta a los crecientes costos de las líneas de crédito extranjeras y a la menor disponibilidad de crédito externo. Recientemente, la banca se ha vuelto más cautelosa en extender préstamos, por lo que el crecimiento del crédito al sector privado se encuentra casi sin crecimiento. Las instituciones bancarias reportaron que al 24 de septiembre de 2009, el crecimiento interanual del crédito del sistema bancario al sector privado es de 0.4%, resultando inferior en 20.4 puntos porcentuales al observado en similar fecha de 2008 (20.8%). El saldo de la cartera crediticia es de 123,347.2 millones de lempiras.
Las autoridades y el personal estuvieron de acuerdo en que, a pesar de progresos recientes, las vulnerabilidades del sector financiero permanecían. La rápida entrada de bancos extranjeros desde 2005 ha puesto presión sobre la rentabilidad y podría conllevar a una mayor consolidación a medida que la actividad económica se desacelere. La dolarización de los depósitos y el crédito (en alrededor de 30%) están relativamente altos, y hay señales de un incipiente proceso de sustitución de moneda fuera del sistema bancario.
Una política prudencial activa contribuiría a reducir los riesgos de créditos asociados con la desaceleración económica. Entre las conclusiones de la FSSA destacan: Fortalecer el monitoreo de la liquidez bancaria y preparación de crisis, incluyendo la identificación de medidas correctivas y la preparación de contingencia en caso de fracasos bancarios y otros riesgos sistémicos, y realizar el rol del comité de alerta temprana a través de un incremento en la cooperación con el Banco Central.
* Además: Una política prudencial activa contribuiría a reducir los riesgos de créditos asociados con la desaceleración económica.