Honduras
Pobrísimo y calculador, el derbi capitalino aburrió, cansó y solo pudo abandonar el molde con un latigazo de cabeza de Fabio de Souza, el defensa brasileño que se acordó del viejo axioma sudamericano: "Los clásicos se ganan, no se juegan".
Al final, un injusto 1-0 para Olimpia, el campeón que ayer escatimó demasiado, gastó muy poco y tuvo la virtud de robarle al rico para repartirlo entre los pobres; el León tuvo dos claritas en 90 minutos y lo definió en la angustia...
Al minuto 74, el siempre presente Johny Calderón le ganó nuevamente el espacio a Samir García y decidió mal: centro-chut que pasó como un proyectil autopropulsado por la raya de sentencia, pero nadie atinó a soplar; al 85, esta vez con Calderón haciendo el primer gran centro de la tarde, apareció Fabio de Souza para ganarle el salto a Georgie Welcome (en otra versión del hirviente duelo de toda la función, ahora repetido en el ataque olimpista) y sacar el máximo provecho a la imperfecta salida del uno azul, Donaldo Morales (indeciso a la hora de atacar la pelota por los aires).
Se salvó de milagro...
Nueve minutos antes, este Olimpia que le concedió el privilegio al juego que menos le cae bien, el de la destrucción, había quedado prácticamente sin habla después de un testazo de Jorge el Pitbull Claros que dejó tiritando el horizontal... hasta que álvaro Juanes cogió en la última raya casi en un instinto de reacción natural. Los del Mimado reclamaron gol, pero la televisión demostró que la pelota nunca traspasó la línea. ¡Uf!
Un equipo sin cabeza contra un equipo sin puntería...
Sin el talento que se transformara en el hilo conductor, el León perdía la pelota al traspasar el primer cuarto de hora y nunca la recuperaría. Jesús Alberto Navas no terminó de adaptarse a la responsabilidad de esta camiseta y Reynaldo el Chino Tilguath (el sustituto del Beto ni bien había concluido el primer tiempo) entró desubicado, como jugando otro partido. Entonces, aparecieron Javier Portillo, Jorge Claros y el siempre difícil de marcar Georgie Welcome para inclinar la cancha y hacer ver chiquito al León.
Pero el Ciclón, que tampoco era una maravilla, pero ponía muchas más ganas que su vecino, se topó una y otra vez con los guantes de álvaro Juanes, el hijo de Samuel Santini que inició nervioso, soltando algunas bolas, pero que se fue apoyando en lo que representa la figura histórica de su papá para terminar siendo una pieza clave en el triunfo; Georgie, él solito, se encargó de marear a la zona baja del Albo y hasta probar un par de cabezazos que inquietaron las fibras del uno olimpista, mientras que el Pulgarcito Portillo puso de correr a Henry Bermúdez, a tal grado que Juan Carlos Espinoza decidió cambiarlo y darle la chance a Franz Arévalo, el ex Real Juventud que impuso respeto en la banda derecha.
Y Olimpia impuso respeto en la capital. Y Motagua se fue herido, porque sudó la camiseta y se fue con la bolsa vacía. Y Olimpia no jugó bien, pero ganó, como dice el librito de los clásicos...
Minutos clave
Minuto 76 El Pitbull Jorge Claros estrella su cabezazo en el horizontal y, para fortuna de Olimpia, el rebote le queda a Santini, que conjura el peligro.
Minuto 85 Johny Calderón se acuerda de sus habilidades para servir de esquina y manda como con la mano a la llegada de Fabio de Souza, el héroe de la jornada.