Paraguay
Los generales Bartolomé Pineda (Ejército) y Hugo Gilberto Aranda (Fuerza Aérea) y el contraalmirante Egberto Emérito Orué (Armada) son los nuevos hombres fuertes de la milicia, después del comandante de las Fuerzas Militares, el contraalmirante Cíbar Benítez.
Pineda, del arma de artillería, estuvo al frente del Comando de Institutos Militares del Ejército, Aranda fue jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, mientras que Orué estuvo a cargo del Comando de Infantería de Marina.
Los tres, que ascendieron al generalato el año pasado, sucedieron a Juan Óscar Velázquez (Ejército), Darío Dávalos (Fuerza Aérea) y Claudelino Recalde (Armada) en un cambio que para algunos analistas hace parte de una estrategia de Lugo para situar posteriormente al primero en reemplazo de Cíbar Benítez.
Velázquez, quien quedó sin cargo, fue llevado por Lugo como su jefe de Gabinete Militar antes de promocionarlo como jefe del Ejército, el pasado mayo, cuando el gobernante ordenó una serie de cambios para resolver una polémica suscitada por una acampada de jóvenes de izquierda en una unidad militar.
Se espera el pase a retiro de Recalde y Dávalos en la reunión anual del tribunal de calificación de las Fuerzas Armadas, prevista para el próximo día 11, para que Velázquez, de Ingeniería del Ejército, quede en condiciones de asumir otra función, ya que de lo contrario también tendrá que retirarse.
Lugo ordenó la nueva remodelación militar un día después de rechazar la existencia de presuntos planes para atentar contra el proceso democrático, aunque reconoció que pueden haber "pequeños bolsones (grupos)" de militares que podrían "ser utilizados por la clase política".
"Institucionalmente las Fuerzas Armadas no se prestarán a ningún tipo de intentona golpista", aseguró el gobernante, quien se reunió el miércoles con la cúpula militar antes de dar a conocer su decisión.
Velázquez "se ganó la confianza (de Lugo) y actualmente es el hombre más cercano al jefe de Estado dentro de las Fuerzas Armadas", afirmó a Efe Horacio Galeano Perrone, analista político y ministro de Educación en los primeros ocho meses de este Gobierno.
Para Galeano Perrone, este es la remodelación castrense más importante, desde que Lugo destituyó al general Bernardino Soto Estigarribia, el último jefe de la Fuerzas Militares del Gobierno del Partido Colorado.
Soto Estigarribia, quien se desempeñó en el cargo durante gran parte del mandato de Nicanor Duarte, se lanzó después a política al frente de una corriente interna del Partido Colorado, el mayor perdedor en los comicios del 20 de abril de 2008.
El ex jefe militar calificó como "una falta de respeto" a los oficiales los cambios ordenados y destacó que "nadie" de las Fuerzas Armadas "se va prestar a lo que dijo", en alusión a las advertencias realizadas por el gobernante, de que habría militares golpistas.
"No sé que disfraza con esto", aseguró Soto, mientras que Galeano Perrone señaló que Lugo "probablemente tenga información" de lo que ha afirmado, aunque no cree que las Fuerzas Armadas "quieran ir a una aventura golpista".
Por su parte, el senador "colorado" Juan Carlos Galaverna señaló que los cambios "forman parte del proceso de sometimiento a los designios chavistas" y denunció tener "indicios suficientes para sostener que alguna gente de graduación media (de la milicia) recibe sobresueldos proveídos por Chávez" (Hugo), el presidente de Venezuela, de quien políticamente se considera afín a Lugo.
Según Galeano Perrone, las Fuerzas Armadas de Paraguay están integradas por alrededor de 7.000 efectivos, tres veces menos de su poderío en la época de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89), quien fue derrocado en 1989 en un cruento golpe militar capitaneado por su consuegro, el general Andrés Rodríguez.
Desde entonces, el estamento militar fue sometido a un proceso de reestructuración "sin ningún criterio y ni planificación que redujo su poderío, pero a pesar de estar disminuido y degradado tiene capacidad para reaccionar", aseveró el analista.