Honduras
El último out cayó en el guante de Mark Teixeira y Alex Rodríguez levantó ambos brazos para celebrar el triunfo antes de correr hacia el Infield y abrazar al primera base mientras el resto de los Yankees de Nueva York se amontonaban.
Rodríguez había acumulado dinero en el banco y premios como Jugador Más Valioso bajo su manto. Hoy tiene la única distinción que había deseado: un anillo de campeón de la Serie Mundial.
Después de seis temporadas de imparables y cuadrangulares, angustias y dolores de cabeza, finalmente obtuvo el galardón soñado.
Llegó al entrenamiento de pretemporada exhibido y avergonzado, etiquetado como un consumidor de esteroides en sus años con Texas.
"Yo debía una disculpa", dijo el pelotero. "No solo a mis compañeros de equipo y a toda la organización, sino a cada uno de los aficionados de todo el mundo", señaló.
Semanas más tarde terminó en una mesa de operaciones en Colorado, sin estar seguro de si lograría regresar al terreno de juego. Cuando volvió al diamante luego de su cirugía, tuvo una temporada de superlativos. Conectó un cuadrangular en su primer batazo en Baltimore, levantando a los Yankees de una marca de inicio de temporada de 13-15, y volvió a poner la bola del otro lado de la cerca en su última oportunidad al bate en temporada regular, en Tampa Bay.