Honduras
Una profunda crisis de agua potable y un abastecimiento a medias, sostenible hasta abril próximo, es la herencia que recibirá el nuevo gobierno central y municipal que asuma los destinos de Honduras. El hecho que para el verano de 2010 se vaticine que un 30 por ciento de la población del Distrito Central se quedará sin una gota de agua, debe desafiar cualquier expectativa de solución que planteen los candidatos que buscan desenfrenadamente llegar al poder.
Y es que climatológicamente, la crisis de agua que ha comenzado a pasar factura en los hogares capitalinos -donde a partir de la semana anterior entraron a un período de racionamientos constantes en las horas y días de servicio- es debida a la falta de lluvias, que se atribuye al fenómeno El Niño.
Empero, el ciudadano común que habita en los barrios y colonias donde ni siquiera están conectados a la red de distribución, y que a diario libra una lucha por sobrevivir, más que una justificación del problema en la naturaleza, espera que las nuevas autoridades no hereden también la nociva falta de voluntad política y la indiferencia de no atender este problema mayúsculo.
Todos los sectores consultados por EL HERALDO sobre cuál es la solución para salir de la crisis de agua en la capital coinciden en la misma respuesta: la construcción de un nuevo embalse para la ciudad.
Los expertos en la materia avalan tal posición. El hidrólogo Rodolfo Ochoa asegura que solo existen dos soluciones: un nuevo embalse en la subcuenca del río Guacerique o un nuevo embalse en la subcuenca del río del Hombre.
El reto para los aspirantes es, gane quien gane, la obligación de construir la represa que tanto urge para abastecer del preciado líquido a los 1.5 millones de capitalinos.
Ya sea por la red de distribución, tanques de almacenamiento o por vehículos cisternas, los capitalinos exigen una solución a la escasez de agua que agobia sus vidas.
Calamitosa sequía
Los 12 años de retraso que hasta el momento lleva la indecisión de construir un embalse, hacen que doña María Sevilla y su pequeña Andrea Maldonado busquen literalmente hasta por debajo de las piedras el vital líquido.
Una raquítica vertiente natural que se ha formado en las cercanías de su humilde vivienda en la colonia Nueva Capital es la que a diario abastece no solo a su familia, sino a decenas más de su comunidad. "Nos cansamos de esperar y suplicar que nos pusieran pegues de agua acá y nada. Por gracia de Dios no se nos seca este pozo, sino no quien sabe qué haríamos", lamenta mientras bajo un apremiante sol intenta sacar la suciedad a un pantalón de lona en una piedra que le sirve de lavandero.
Pero si la situación de sequía de agua es sumamente crítica ahora, el panorama que se vislumbra en la ciudad para 2010 y 2011 es más desalentador aun. Las represas La Concepción y Los Laureles solo tienen capacidad de abastecimiento y de forma racional hasta abril próximo y aunque el invierno del otro año sea copioso, se necesita por lo menos 24 meses para recuperar sus niveles óptimos.
La paralización del embalse Los Laureles un mes después, es decir en mayo de 2010 ya que solo quedará con 1.5 metros de agua, es hasta ahora inevitable, según las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA).
La situación es tan calamitosa que esta entidad declaró a partir del martes pasado un estado de emergencia de agua en la capital, secundado por un intenso programa de racionamientos a todos los niveles. Solo en los hospitales y en áreas que por su naturaleza el agua es imprescindible no se suspenderá el servicio.
Un estudio de la situación del servicio actual del agua en la capital, realizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras (CICH), revela que si no se construye otro embalse de igual o mayor magnitud que la represa La Concepción, en cinco años la capital se quedará sin agua.
Actualmente, en verano se producen alrededor de 1,800 litros por segundo, cuando los 1.5 millones de capitalinos demandan cerca de 3,800 litros por segundo. El informe establece además que la dotación para la capital debería andar en 230 litros por persona por día y actualmente se distribuyen 140, lo que revela un déficit de agua de 2.8 metros cúbicos por segundo.
Para el año 2015 la cantidad descenderá a 100 litros diarios por persona; que representa la dotación que se estima para un barrio marginado.
Las espeluznantes cifras de escasez y desabastecimiento deben tener un impacto en los planes de gobierno de los presidenciables o de lo contrario tiene que despoblarse en un 40 por ciento la capital.